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Qué lindo que es cuando la fiesta de tu pueblo arranca dando a luz un prodigio, una maravilla, un fenómeno. Una extraña mezcla de clown y mimo, desplegando un encanto emocional tan conmovedor como aquel Charlie Chaplin de Tiempos Modernos.

Lo cierto es que el espíritu del carnaval se encarnó este año en este menudo Momo, llamado K'rumbé, quien, con conmovedoras expresiones y elocuentes gestos, supo multiplicarse y trepar las gradas hasta instalarse al lado de cada espectador, en búsqueda de la felicidad.

Durante todo el desfile de su comparsa, con un lenguaje corporal y gesticular de primerísima calidad, este pequeño gran Momo estableció una sabrosa comunicación con el público, resaltando así, una a una, cada una de las figuras expresadas por sus compañeros.

Interactuando, primero, con una horda de murgueros en la apertura, y, luego, alentando los distintos cuadros, hasta acompañar la presentación de su Reina, este singular Momo ofició de silencioso maestro de ceremonias.

Y como si todo eso hubiese sido poco, al cierre del desfile, entre la batucada y la última carroza, allí donde nunca hay nada y todos están prestos a salir de sus ubicaciones, este Momo cautivó a todo el Corsódromo con una puesta en escena digna de Broadway.

Ya cuando dábamos por terminado su paso, el Momo se hizo voz y sorprendió a todos interpretando, junto a sus amigos murgueros, el himno oriental "Que no te quiten la alegría".

¡Qué despliegue de profesionalidad y pasión!

En mis años de carnaval, no recuerdo alguna vez en que algún cuadro dejara boquiabiertos a todos los espectadores. Este Momo lo logró emocionado con sus gestos, con sus caras, con sus señas, y, lo que no es poco, al público cautivó.

En la primera luna de los Corsos de Gualeguay, en su primer acto, un pibe, sólo muñido de sus geniales encantos, pero poseído por la magia del carnaval, se robó el espectáculo y lo puso en lo alto, allá arriba, junto a los mejores.

Qué lindo que es cuando la fiesta de tu pueblo arranca dando a luz un prodigio, una maravilla, un fenómeno. Un capo, K'rumbé. Gracias Juan Cruz Aguiar por esto.

Norman Robson para Gualeguay21