El ambiente, tal cual los últimos días, era tenso. Desde la derrota, los puteríos más los dimes y diretes habían derrumbado los ánimos. Algunos trataban de poner onda, pero la pálida superaba cualquier pretensión.

Se completó la primera fecha, todos mostraron lo suyo, y, para desgracia de apostadores y beneficio de las bancas, nada se dio como se esperaba. Se cayeron todos los pronósticos. Es que ya no quedan cucos.

De un lado se paró la máquina, del otro el atrevimiento. De un lado la fría precisión, del otro el calor de la pasión. Uno era el favorito, el otro apenas garpaba los boletos.

El árbitro pitó la falta dentro del área. Algunas protestas surgieron mientras él, el mejor del mundo, tomó la pelota y caminó tranquilo hasta el punto del penal. Bien tranquilo, son años.

Desde su infancia en Madrid, soñaba con esa oportunidad. Casi desde que comenzó su amorío con la pelota. Quien no soñó con una bola así, que te llegue servida, para vos. Realmente soñada.

El dato de que más de la mitad de los argentinos estima que podrá ver los partidos del Mundial en su trabajo parte de un estudio realizado por Adecco Argentina sobre la inminente competencia futbolística.

Hugo Porta, la leyenda del rugby argentino, analizó en Radio 10 el presente del equipo de Phelan, el posible cruce con Nueva Zelanda, la evolución del deporte y la comparación con otras selecciones nacionales