La economía argentina está mucho mejor preparada para afrontar las turbulencias internacionales con respecto a una década atrás. Sin embargo, las principales limitaciones hoy residen en la falta de políticas públicas adecuadas.

Así lo indicó el economista y sociólogo Juan José Llach durante una conferencia ofrecida en el reciente Congreso de los CREA de la región Oeste Arenoso.

 

 

Llach indicó que, a diferencia de lo que ocurría a fines de los ’90, buena parte de los compradores de productos argentinos hoy se encuentra en los países de Asia y de África.

“En China cada año una Argentina entera migra del campo a las ciudades; hablamos del orden de 40 millones de personas, indicó Llach.

“El centro económico del poder mundial se está desplazando del (Océano) Atlántico al Pacífico; estamos observando un cambio de civilizaciones en el mundo”, apuntó.

“Así como en el colegio estudiamos Grecia, Roma, Edad Media, Moderna y Contemporánea, ahora estamos observando la preponderancia de Oriente”, graficó Llach.

Además, el economista remarcó que las monedas de China y de otros países del sudeste asiático están subvaluadas con respecto a las de las naciones centrales y argumentó que tal fenómeno tenderá a sincerarse progresivamente, incrementando así la capacidad de compra de las naciones asiáticas.

Cambios en los términos de intercambio

“A principios del presente siglo se necesitaban 13 toneladas de soja para comprar una notebook, mientras que en la actualidad se requieren apenas 3 ó 4 toneladas. Estamos en una época de apreciación de los términos de intercambio para América latina”, comentó.

“Esto da una oportunidad tremenda a los países emergentes, que pueden aprovechar los productores argentinos”, añadió.

Llach dijo que “a la larga lo que el mundo está haciendo es un cambio de precios relativos”, aunque advirtió que este fenómeno culminará en algún momento del presente siglo, cuando los avances tecnológicos permitan que la oferta de granos recupere el terreno que le ganó la demanda en los últimos años.

Otro factor favorable, según Llach, es que con algunas excepciones, la gran mayoría de los países emergentes hoy aplica políticas económicas mucho más sensatas que en el pasado. “En los años ’70 la mayor parte de los países emergentes tenía gobiernos como el de (Hugo) Chávez, mientras que hoy esa es la excepción”, diferenció.

En cuanto a la crisis financiera originada en el mercado hipotecario de EE.UU. y ya extendida a todo el orbe, el economista dijo que tendrá seguramente un impacto en la demanda mundial de commodities, aunque en el largo plazo el mundo seguirá atravesando “una fase larga de crecimiento”.

“Por eso, va a haber turbulencias fuertes en lo que queda de 2011 y en buena parte de 2012”, acotó, para luego aclarar que las principales restricciones se van a presentar en las dificultades para acceder al crédito.

Limitantes internas

Más allá del panorama internacional –que a fines de los ´90 se había tornado extraordinariamente negativo para los países emergentes y hoy no alcanza a herir de muerte a ninguna economía periférica–, hoy las principales limitantes se presentan en el ámbito interno.

“Ninguno de los países que progresan en el mundo aplican gravámenes a la exportación como los que tiene la Argentina, sino que crean condiciones para atraer inversiones”, explicó Llach.

“En su momento, en el año 2005, hice una propuesta que consistía en usar las retenciones como un pago a cuenta del impuesto a las Ganancias, lo que hubiese tenido un fuerte impacto en la formalización de la economía, pero esa propuesta no prosperó”, añadió.

El economista, quien se desempeñó como ministro de Educación de la Nación durante el período 1999-2000, dijo además que “tendríamos que aprovechar la bonanza (del presente escenario internacional) para hacer una revolución educativa, de tal manera que cuando termine el ciclo favorable, nuestra sociedad sea completamente distinta a la actual, con hombres educados que tengan las herramientas para progresar”.

“Un gobernador, y hay varios que quieren hacerlo, que se propusiera hacer una educación para el siglo XXI, hoy no puede hacerlo porque no tiene recursos”, concluyó.                                                                                                                                             CREA, 26 de septiembre de 2011