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Hoy tiene 10 años y, según el periodista Carlos Delfino, una historia épica fundada en tres victorias del gran premio "25 de Mayo" y decenas de proezas. Un muy querido gran campeón que, según denuncian, hoy sufre un inmerecido abandono en el stud al cual pertenece.

Hablamos del gran Ordak Dan, del stud Misterio, el cual, el año pasado, ganó por tercera vez, y por tres cuerpos de ventaja, el gran premio patrio de San Isidro, a una edad en la que la mayoría de los pura sangre ya están lejos de los hipódromos.
Para Delfino, el caballo gualeyo se reinventaba en cada carrera, corría los límites, subía la vara, a la vez que sostenía que era capaz de hacerse dueño de todos los aplausos.
Tan es asi que, en ese entonces, Ordak llevaba obtenidos ocho primeros puestos en 28 carreras, todo un record para un caballo de nueve años.
Esta es apenas una reseña de lo mucho que Ordak le dio al turf en general, al stud Misterio en particular, y, seguramente, a muchos burreros locales que, a la hora de los clásicos, no dudaron en apostarle todo.
Son precisamente ellos, aquellos que al momento del disco celebraron eufóricos su victoria, los que hoy, en redes sociales y en lugares comunes, levantan la voz indignados y furiosos por el estado de Ordak, "tirado", según ellos, a la intemperie detrás de los boxes, exhibiendo sus costillas, cuando, en honor a su historia, debería estar pastando cómodo disfrutando de los honores de su retiro.
Según estos fans, a Ordak, lamentablemente, lo caparon, lo que hace que, agotada su carrera deportiva, ya "no sirva" para nada, que ya no pueda generar dividendos, y explicaron que es por eso que ya no goza de la "afectuosa" atención de antes, sino que apenas lo mantienen ajeno a la agenda de cuidados del stud.
"Por suerte, el matadero de caballos está cerrado", celebró, irónicamente, un parroquiano de la sala de apuestas local.
Al respecto, un veterinario especializado destacó que, si a Ordak no lo hubiesen castrado, hoy, gracias a sus genes, valdría, por lo menos, un millón de dólares, y, por ello, estaría siendo atendido tan bien como antes, o mejor.
Pero, según este profesional, lo que está fuera de discusión es el hecho de que el turf, su stud y el mundo burrero gualeyo están en deuda con él, y así lo sienten quienes le corresponden, y hoy alzan su voz indignados exigiendo para Ordak un final digno de su historial, sin incomodidades, sin maltratos, y sin necesidades.
Por último, un paisano fanático del caballo que le diera tantas alegrías, sostuvo que "ocho veces gritaron Ordak viejo nomás, y corrieron a las boleterías a hacer plata sus boletos", razón por la cual, enojado, reclamó que "lo menos que pueden hacer es mandarlo a pastar al campo".
Norman Robson para Gualeguay21