Estaba sentado en la arena del balneario municipal. De su balneario, mirando hacia su río. Uno era parte del otro. Entre su laburo en la telefónica y el noviazgo con Marta, siempre tenía un rato para escaparse a visitarlo. Ahora que el Huguito le había dado el rancho para cuidárselo, podía estar más cerca.

Por mucho tiempo, que los gurises metieran los dedos en el enchufe fue un gran problema, ya que éstos no podían saber sus consecuencias, y, por eso, inventaron los disyuntores. Pero cuando los gurises empiezan a poder saber, alguien debería explicarles que el problema no se circunscribe únicamente a lo que se hace, sino, también, entre otras cosas, a no saber que pasa cuando se hace eso que quieren hacer.

Pasados los cincuenta, comenzamos a vivir la segunda mitad de nuestra vida. Se trata de una segunda oportunidad en la que, fundados en nuestra experiencia y motivados por la incertidumbre sobre lo que viene, podemos redescubrir el sentido de la vida. El hacerlo nos lleva a replantearnos nuestra propia existencia, y, de alguna forma, eso nos obliga a reinventarnos, como si renaciéramos a una nueva vida.

Cuando era niño me gustaban esos cuentos en los cuales había lámparas que al frotarlas provocaban luces fantásticas, acontecimientos maravillosos o hacían salir genios con poderes para conceder deseos. Los relatos eran muy buenos, y la imaginación ponía su parte fundamental para disfrutar la lectura.

La guerra civil es un modelo de conflicto violento de tiempo indeterminado entre dos bandos internos, enfrentados por cuestiones ideológicas o religiosas, de resultados trágicos, donde el factor de terror es la muerte y gana quien mejor lo tolera. Hoy en día, el poder desarrolló un nuevo modelo, explotando otro terror, tan funcional a sus intereses de dominio como el anterior, pero menos traumático para la sociedad y de durabilidad indefinida.

El argumento es aquello que le da sentido a algo, aquello que lo dota de contenido, y, por ello, es aquello que lo pone en valor. Las ciudades, hoy, se distinguen por ese valor, pues es lo que las hace interesantes, sea para los que viven en ella, o para los que las visitan. Gualeguay no es la excepción y su argumento se ha quedado en el tiempo.

Hay determinados lugares que se destacan por su aroma característico: una panadería, una farmacia, una pizzería, el consultorio del dentista… Lo mismo sucede con algunas casas.

Fue el compañero de cada mañana despertando a la vida. Inmaculado argumento en las fiestas patrias. Uniforme de la infancia que cada uno resguarda en un rincón del corazón y que, a veces, puede volverse la excusa del recuerdo común para.un emotivo encuentro.

Valientes porque, en estos tiempos en que todos tienen derecho a hablar, ellas salieron a investigar para después poder hablar. Es que son docentes como las de antes, comprometidas con los educandos y su comunidad. Valientes, también, porque no le temieron al cuco que acusan de promover tanta muerte.

La economía amenaza con no mejorar y las ecuaciones de los bolsillos argentinos auguran recortes. De ese modo, al ocaso del boom turístico se le suma la crisis, generando una coyuntura que comprometerá seriamente al sector si no median políticas efectivas.

Dios viene a nosotros asumiendo nuestra carne, para que lo podamos palpar, aunque suene raro hablar de esta manera. Así se expresa la primera carta de San Juan: “Lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos” (I Jn 1,1). Hasta tal punto llega la experiencia de la fe. Es realmente novedoso referirnos a la fe de este modo.

Esta frase, de la época de las monarquías europeas, hoy se hace vigente recordándonos que el reino está por arriba de sus reyes. O sea, que las instituciones están por arriba de los hombres, quienes pasan, mientras las otras quedan. Una frase, y un concepto, que deberíamos adoptar hoy todos los argentinos.

El año que viene, será el primero de los Fernández al frente del país. Ese año va a ser el primero que ni Bordet lo tendrá a Macri, ni Gualeguay a Frigerio, y que Morchio ya no le servirá a nadie, mientras que a Entre Ríos le devolverán el favor de no haber hecho campaña para los FF, y permitir que gane Macri en esta provincia.

Allá por 1864, un grupito de empresarios locales, conscientes de la imperiosa necesidad de poder sacar su producción hacia Buenos Aires y ultramar, se impuso el desafío de unir Gualeguay y Puerto Ruíz con un ferrocarril. A la distancia, son un ejemplo de compromiso que hoy parece imposible de imitar.

A lo largo del tiempo, ha sido tal la ausencia del Estado que ya lo desconocemos como principal rector de nuestra convivencia. Tan es así que nos hemos convencido de que la ley y el orden dependen de nosotros, y no de las fuerzas de seguridad y la Justicia. Es en ese punto cuando el imperio del caos y el desorden desorientan a los jóvenes y los llevan a perder el rumbo.

Al igual que en 2015, antes de asumir, Análisis le preguntó al Gobernador Gustavo Bordet qué pasará con aquellos funcionarios que tienen causas judiciales y ocupan lugares de importancia, y éste no tuvo mejor tino que poner de ejemplo a Erro, desnudando así la esencia moral de su gestión.

Esta expresión popular es un tanto pesimista, y de alguna manera refleja el individualismo y egoísmo en el cual estamos sumergidos. También lo dice de otra manera un poeta: “aunque te quiebre la vida/ aunque te muerda un dolor/ no esperes nunca una mano/ ni una ayuda ni un favor”.

         

No le podemos “pedir peras al olmo”. Eso es una gran verdad popular. Jesús también lo expresaba diciendo que “No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos”. (Lc. 6, 43)

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