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Uno de los vicios más nefastos de los frentes políticos es la crítica interna descarnada obedeciendo a mezquinos intereses personalistas. El Pro llama a eso "fuego amigo", aunque de amigo eso no tiene nada.

Comúnmente, este vicio, propio de la vieja política, brota a partir de la crisis y de la cercanía de elecciones, cuando las diferentes facciones pretenden capitalizar oportunidades o hechos negativos poniendo sus intereses particulares o sectoriales por sobre los intereses del frente político que integran.

En el ámbito de Cambiemos, los macristas, los radicales y las patas peronistas adolecen enfrentan hoy sus propios fuegos amigos, los cuales no salen de un solo sector, sino de los tres, ya que en todos lados se cuecen habas.

Esta situación surge de la complicada convivencia entre los cultores de la vieja política, ricos en picardías y avivadas, y los apóstoles de la nueva política, que pecan de inocentes e ignorantes en estas arenas, novedosas y todavía misteriosas.

O sea, se trata de un escenario donde los nuevos deben entender y aceptar la naturaleza de la vieja cultura, de la imposibilidad de corregirla, y de la necesidad de sobrevivir a ella.

Si no, basta recordar la fábula de la tortuga y el escorpión en la isla, cuando el avance de la creciente los obliga a cruzar el río. Ante esta situación de vida o muerte, el escorpión le pide a la tortuga que lo cruce sobre su caparazón, con la promesa de no picarla, y así lo hicieron. Pero la naturaleza del escorpión fue más fuerte y ambos se ahogaron.

Ahora bien, el escenario encuentra hoy a los escorpiones y a las tortugas, aún vivos, y a la mitad del río, razón por la cual el desafío es seguir remándola sin sufrir la naturaleza del socio hasta que ambos alcancen la costa.

Por otro lado, también es preciso que los nuevos políticos comprendan que este escenario no es excusa para la soberbia, o el autismo político, ya que lo peor que puede hacer la dirigencia, especialmente cuando atraviesa una crisis, es rechazar todo tipo de críticas y encerrarse en su propia visión, que ya insinúa un fracaso.

Por lo tanto, el verdadero desafío hoy está en apartar la paja del trigo, ya que este nefasto fuego amigo tiende a confundirse con la crítica constructiva, provocando que se pierdan valiosas oportunidades de corrección, o de ajuste o de afianzar.

En esto juegan un rol importante los miedos de estos nuevos políticos, temores propios de su inexperiencia que deberán ser auyentados cerrando filas entre ellos y aplicando estrategias que tiendan a dirigir el barco a buen puerto conteniendo los chuzasos de los viejos.

Norman Robson para Gualeguay21