Más allá del concierto de derechos que se atribuyen los huelguistas argentinos de hoy, por arriba de estos está el derecho a la salud de los ciudadanos, el cual no puede ni debe ser violado, menos por los médicos, a quienes el juramento hipocrático los compromete.

Tal vez por eso sorprendió, e incluso indignó, el "aviso" publicado ayer en El Debate Pregón advirtiendo que el Colegio Médico Gualeguay adhería "plenamente" al paro general previsto, sosteniendo que era "en defensa de los derechos de los trabajadores".

"Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad", juraron alguna vez, "la salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones", prometieron, y aseguraron: "No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, de nacionalidad, de raza, partido o clase", pero nunca falta quien olvide todo esto.

Afortunadamente, los olvidadizos ayer fueron pocos, ya que el hospital no sintió el paro más allá de lo que podria ser un domingo, donde los médicos no abandonaron en ningún momento a sus pacientes.

Por otro lado, los efectores de salud municipales de la periferia operaron normalmente, al igual que el CEM, e, incluso, profesionales que integran la Comisión Directiva de la entidad colegiada.

Por lo tanto, en estos tiempos políticamente comvulsionados, para tranquilidad de los vecinos, sería conveniente conocer el compromiso cierto de los médicos locales con su comunidad.

Norman Robson para Gualeguay21