Se venía el Día de la Mujer y se me ocurrió preguntarle a mis amigas quién se les ocurría que podría ser un ejemplo del género. Para mí sorpresa, las candidatas fueron muchas y todas ejemplares, lo cual hace de Gualeguay tierra de mujeres.

Más allá del supuesto vulgarismo del título, cuestionable si se quiere, vale apuntar que algunos llamamos mina a aquella mujer a quien la palabra mujer, que ya es mucho, le queda chica, mientras que los metales hablan de su templanza y valía.

Minas de fierro, o minas de oro, como ya dije, son aquellas mujeres que a su paso dejan una luminosa estela, no por sus vanidades, sino por el ejemplo de moralidad y sacrificio en sus logros. Son aquellas mujeres cuya presencia exalta el género, no por sus pretensiones, sino por su integridad.

Como se puede apreciar, hablo en presente, porque me resulta antipático reconocerlas cuando ya se fueron y no se lo hice cuando estaban. Se me pinta como una injusticia de mala educación.

Así que, cuando vi la lista, descubrí que había de todo, como en botica, sin distinción de palos ni de años, lo cual me obligó a conformar una lista de mujeres elegidas como ejemplo por otras mujeres. Una lista que realmente enorgullece a Gualeguay.

Una de éstas mujeres se crió en el campo, allá por Estación Lazo, y empiezo por ella porque la quiero y es un ejemplazo, de mujer, de madre y de escritora. Tuky Carboni ha desarrollado el don de la percepción de un modo extraordinario, y aún hoy lo pone a disposición de la creación literaria, rescatando y perpetuando en palabras los verdaderos valores de la vida.

Otro ejemplo de mujer que señalan otras mujeres es el de una maestra forjada a esfuerzo, esfuerzo del que duele y solo viene de la pasión. Lucy Ascar sacrificó mucho para ser maestra, pero ello le valió cuatro medallas de oro. Igual fue su desempeño docente en las escuelas donde trabajó y aún trabaja, en donde la recuerdan como un gran ejemplo de dedicación y compromiso con la educación.

No menos ejemplar es la historia de la principal benefactora de nuestra ciudad. Una mujer que los caprichos del destino la llevaron de ser una empleada en Buenos Aires a ser la mujer más rica de la región, casi en un santiamén. Sara Salas, viuda de Berisso, no decepcionó en nada a quien en ella confió, sino que, a la hora de administrar lo legado, lo hizo con acierto y eficiencia, con generosidad y solidaridad, reconociéndosela como un ejemplo de responsabilidad social.

Otra de las apuntadas vino del campo a ganarse la vida a Gualeguay. Sin estudios, se ganó la vida como empleada y, luego, también, como celadora en el Hogar María Madre. Zulma De la Cruz, hoy, dirige esa institución, demostrando que, con denodado trabajo, la pasión y la responsabilidad pueden suplir una formación incompleta.

Claro está que en el barrio también marcaron ejemplos. Las dos Marías, desde sus diferentes lugares, dejan en claro qué es ser buenas vecinas. María Delgado en el Islas Malvinas y María Cicerone en el Pancho Ramírez fueron mencionadas por su compromiso y solidaridad para con sus prójimos, conteniendo, ayudando, juntando, mediando, defendiendo, o gestionando.

Del mismo modo, el caso de las dos Ofelias es similar, aunque de distinto palo. Ellas son enfermeras que dejaron su huella en quienes recibieron su asistencia. Ofelia Irusta en el hospital y Ofelia Gallardo en la Clínica. Cada una con su impronta, ambas fueron recordadas por su vocación.

También se sindicó como una mujer ejemplar a una militante peronista que fue la única mujer en el Concejo Deliberante cuando se recuperó la democracia, en 1983. Teresa Dalvano, vecina del 3 de Caballería, dejó su estela por los diferentes barrios de nuestra ciudad. Un ejemplo de compromiso que aún hoy se recuerda.

Parecido es el caso de una docente, y madre putativa de sus 9 sobrinos, que lideró una de las instituciones más caras a los gualeyos. Amalia Fernández es la responsable de colocar la filial local de la Cruz Roja en el concierto nacional de esa entidad, con una actividad formativa que es ejemplo en la región.

Otro caso remarcado es el de una docente rural que llegó a la escuelita del parque y le cambió la vida. Lilian Balbi es un ejemplo de dedicación que lleva casi medio siglo en la Liga de Madres, entidad de la cual ha sido presidenta en reiteradas oportunidades.

Entre las mujeres que se destacan en las instituciones, y es valorada por otras mujeres, también hay una asistente social que llegó a la ciudad desde Gualeguaychú y sobresalió en varias entidades por su compromiso. María Cristina Vieyra, desde que llegó, forma parte de la Cooperadora del Hospital San Antonio, entidad que hoy preside, pero también son testigos de su labor social la Procopa de Leche, Lucecitas y la Escuela San Juan Bosco.

La vida tiene sus caprichos y hay grandes mujeres que nacieron como tales a partir de la tragedia. En este caso, la muerte de una hija, saber que era donante de órganos, y descubrir así la importancia de ello, llevó a una madre a hacerse cargo de su difusión entre su gente. Yolanda Almada fundó la Asociación Solidaria Donación de Órganos Gualeguay, ASDOGUAY, única asociación del tipo fundada por familiares de donantes y no por los receptores.

En orden con los caprichos de la vida, también señalaron a una trans que superó los traumas propios del caso, con una adolescencia complicada, y una juventud más complicada aún, y se convirtió en un ejemplar referente en la lucha contra el sida. Pamela Maidana, hoy empleada municipal, es un ejemplo de supervivencia a la discriminación y de lucha por los derechos de todos.

Pero no hace falta una trayectoria de obras faraónicas para ser apuntada por otras mujeres, ya que señalaron también a una mujer que todos los días hace felices los días de quienes viven sus últimos días. Rosa Ester Almada, otra negra, es un ejemplo de espíritu, ya que dejó su casa para mudarse al Hogar de Ancianos, donde diariamente despliega su espíritu alegrando la convivencia e el lugar.

Pero la lista de recomendadas seguía, y algunos nombres, por su precocidad, ya dejaban claro que hay mujeres ejemplares para rato.

Anabela Moreno, una pediatra del hospital comprometida con la salud pública. Estefanía Ferrando, enferma de AME que, día a día, demuestra su tenacidad. Trinidad Coppola, deportista discapacitada. Alicia Bernardini, madre que perdió a su hijo por una enfermedad rara y hoy se sumó a la lucha de otras madres como ella.

Y la lista sigue: Fabiana Heinrich, Sara Osinaga, Marisa Kulman, Nora Cosso, Zélica Alarcón, Liliana Di Lolo, Bety Schenone, Daniela Carboni Bisso, Angélica Zapata, Marta Líbano...

Todas ellas señaladas por otras mujeres como ejemplos de vida, como minas de fierro, minas de oro, y haciendo de nuestra ciudad, Gualeguay, de solo 50 mil habitantes, una riquísima mina de grandes minas.

Desde acá, a éstas, y a todas aquellas minas que, desde su silenciosa incondicionalidad, día a día, desempeñan su rol de mujer, sin reservas ni mezquindades, les deseamos un feliz día.

Norman Robson para Gualeguay21