En la noche del pasado 19 de Marzo, en el Club Social, la Corporación para el Desarrollo de Gualeguay convocó a una cena de camaradería institucional por el 236° aniversario de la fundación de la ciudad. Un encuentro con curiosidades, ausencias y presencias que dieron mucho que pensar.

En primer término llamó la atención la inclusión, y promoción, de la exclusiva cena, con onerosa tarjeta de pago anticipado, en la agenda de eventos oficiales de la Municipalidad local, donde se promovían las actividades públicas propias de la fecha.

De este modo, el evento tomó estado público como una cena de camaradería de instituciones intermedias, haciendo que no fueran pocos los dirigentes locales que se comunicaron entre sí para saber si a su entidad había llegado alguna participación o a alguno alguien le había hablado.

Fue así que se enteraron que ellos, o su entidad, no era parte de esta camaradería, a pesar de que algunos eran fundadores o de que, incluso, formaran parte hoy de la propia Corporación, la anfitriona.

En ese marco de exclusividad, la cena se desarrolló normalmente, con la calidad y el servicio que caracterizan al lugar, pero con la representación de solo 16 instituciones de las más de 30 que integran la Corporación, y del centenar que hay en Gualeguay.

Pero la presencia no era solo esa, sino que, entre los comensales, también había una mesa para un grupo de egresados, otra para la Municipalidad y otra, tal vez la más llamativa, para la Lista 2 de Creer, con sus referentes en plena campaña.

Claro está que esto resultó llamativo para propios y ajenos, quienes escucharon al presidente de la institución anfitriona, Julio Benítez, referirse a los lazos de respeto, a la tolerancia, a la solidaridad, y "al espíritu comunitario y de armonía de las instituciones de Gualeguay junto a sus autoridades políticas".

En este punto cabe recordar que la Corporación para el Desarrollo de Gualeguay es una entidad de 2do grado fundada hace unos 15 años por dirigentes de diferentes instituciones intermedias de nuestra ciudad, siendo uno de sus objetivos, sino el principal, desde sus inicios, el proyecto termas.

De este modo, para muchos, algunos presentes en la cena y otros ausentes, quedó la duda de si ese encuentro fue realmente de camaradería, o si fue una oportunidad exclusiva de algunos personajes para quedar bien con dos de los candidatos políticos en puja. Pero, curiosamente, al tercero en discordia, que preside una institución fundadora y activa, no lo invitaron.

Definitivamente, la Corporación hizo gala de su corporatividad y aprovechó para jugarse a dos puntas, quedando bien con Dios y con el Diablo. Por las dudas. ¿Vio? Esperemos que no le salga el tiro por la culata.

Nota de redacción: Fuera de la foto, en una mesita alejada y ajena a todo esto, solitario, cenaba Carlitos Gálligo, el único político de carrera que es pobre en esta ciudad. Toda una institución.

Norman Robson para Gualeguay21