Esta vez, nuevamente, la disputa vuelve a ser moral y, se descuenta, que, al igual que aquella vez, va a ganar nuevamente la voluntad moralista, indiferente a la situación económica, derrumbando ese mito de que los argentinos votamos con el bolsillo. Ahora votamos mirando a nuestros hijos.

Al igual que la vez anterior, en honor a esa dicotomía nacional, la opción sigue estando dividida entre unos u otros, entre morales e inmorales, tanto en las generales como en las propias PASO, y, en ésta instancia, se cocinará la general.

Esta vez, como aquella, vuelven a ser dos morales con un solo inmoral. Recordemos que el nefasto pasado enfrentó en las internas a una propuesta moral, a la cual apenas pudo vencer y pasar a la general, donde unos y otros no dudaron en liquidarla, demostrando que más de dos de cada tres gualeyos quería dejarle un futuro decente a su hijo.

En esta oportunidad, la historia se vuelve a repetir. Los de la década perdida pretenden volver, con Erro y sus secuaces agazapados tras la cara de Muller, y creen que el pueblo los elegirá porque la crisis económica ésto, o porque el intendente actual no habla bonito.

Pero lo cierto es que no hay nada que pueda haber torcido las pretensiones morales del electorado, sino, muy por el contrario, sobran argumentos para que las haya reforzado.

Por lo tanto, la disputa moral está virtualmente ganada por los buenos, los morales, los decentes, sean los que enfrentan a Erro en la interna, de la mano de Justet, o sean los del otro lado, con Bogdan queriendo repetir.

De esta manera, el resultado de la general se cocina en las PASO, con el Errismo triunfando, y obligando al resto del electorado a votarlo a Bogdan en la general, o ganando Justet, quien captará los votos peronistas y se impondrá a Bogdan. De una u otra forma, pierde el pasado y triunfa el futuro.

La pregunta es una sola y muy simple: ¿de la masa moral que en el 2015 votó contra el pasado, cuántos hoy votarán por Bogdan y cuántos por Justet? Habrá que esperar el diario del lunes para saber si a este último le alcanza o no para derrotar al errismo de Muller, o si se repite la victoria de Bogdan con los votos del peronismo.

Si el pasado muere en las internas, será la primera vez en mucho tiempo que los gualeyos recuperen la posibilidad de elegir entre dos opciones decentes, con algo de voluntad de cambio, y no puramente interesadas en enriquecerse.

Norman Robson para Gualeguay21