Días pasados, la precandidata a diputada provincial por el kirchnerismo, Paola Rubattino, acusó al Senador Francisco Morchio de que le había gustado el dulce de leche porque buscaba repetir como senador. Pero en esta política actual son muchos los golosos.

Después de una rápida recorrida por las bancas legislativas y las listas en juego a partir de este domingo en las PASO, y en las generales de junio, encontré 27 legisladores, de uno y otro color, que buscan nuevamente el voto popular para uno u otro cargo. La mitad más uno.

Entre los que les gustó el dulce de leche, encontré 9 diputados que quieren volver a ser diputados: Esteban Vitor, Martín Anguiano, Ayelén Acosta y Alejandra Viola en Cambiemos, Juan Reynaldo Navarro, Marcelo Bisogni, Gustavo Zavallo, Diego Lara y Carmen Toller en Creer, y 7 senadores que quieren volver a ser senadores: Beltrán Lora por Nogoyá, el propio Morchio por Gualeguay, Rogelio Schild por Diamante, Miguel Piana Chajarí, Roque Ferrari por Victoria, Nancy Miranda por Federal y Daniel Olano por Islas.

Como si esto fuera poco, hay 2 diputados que quieren ser senadores: Ester González en Feliciano y Joaquín La Madrid en Concordia, y 2 senadores que quieren ser diputados: Ángel Giano en Creer y Nicolás Mattiauda en Cambiemos.

Para cerrar, encontré 5 diputados que quieren ser intendentes: Rubén Vázquez en San Benito, Juan Carlos Darrichón en Diamante, Miriam Lambert en Colón, Daniel Koch en Nogoyá y Alejandro Bahler en Concordia, y 2 senadores que quieren lo mismo: Lucas Larrarte, en San Salvador y Pablo Canalli en San José.

Como se puede apreciar, el gusto por lo dulce abunda en la clase política entrerriana.

Ahora bien, es necesario destacar que entre todos estos 27 golosos legisladores que aspiran a acceder nuevamente a un cargo, 16 son del  espacio kirchnerista, y 11 de los del cambio. 6 y 4 de cada 10.

Del mismo modo, analizando individualmente, no todos son tan adictos a lo dulce, sino que hay quienes más y quienes menos.

Al igual que la propia Rubattino, en el kirchnerismo todos son golosos "de carrera", fanáticos del dulce de leche, ya que llevan años ocupando cargos políticos, a veces elegidos y otras "ganados". Sobresalen entre estos los casos de Bahler y Darrichón, con décadas cada uno cuchareando potes.

Como contraposición, del otro lado, como Morchio, la mayoría es la primera vez que se prende al tarro, salvo Ferrari que alguna vez trabajó en la municipalidad de Victoria. 10 de los 11 es la primera vez que agarran la cuchara.

En definitiva: ¿A quién no le gusta el dulce de leche? Lo importante, en este caso, sería que hagan rendir el dulce, que no se peleen por la cuchara, y que no se agarren del pote de por vida.

Norman Robson para Gualeguay21