En 2014, por disposición de la Municipalidad de Gualeguay, en las buenas manos de Luis Erro, y con el permiso de la Departamental de Escuelas local, en las buenas manos de Martín Müller, se desmanteló gran parte de la oferta pedagógica del Complejo Educativo, donde funcionaban Uader, Leloir y Artes Visuales, afectando seriamente la capacidad formativa docente de nuestra ciudad.

Recordemos que, por aquel entonces, del Complejo Educativo Sara Salas de Berisso, construido sobre un terreno donado por esa señora con ese fin específico, surgía una parte importante de los docentes que enseñaban en las escuelas gualeyas. También es justo recordar que el Complejo nunca había sido mantenido como debía, alcanzando por aquel entonces un nivel de abandono y dejadez sin precedentes.

Indiferente a su rol educativo, abusándose de que era de la comuna, y solo para usufructuar sus instalaciones con fines políticos, Erro y Mülleri, bajo el mismo color político, con el pretexto de que los institutos Leloir y Artes Visuales no tenían un acuerdo firmado con el Consejo General de Educación, echaron a éstas valiosas instituciones educativas de su Complejo.

Gracias a eso, los profesorados debieron acomodarse en las escuelas Castelli, Chiclana y Técnica 3, y en Caritas San Antonio, sin sus direcciones, sin la biblioteca y sin internet. Es más, los profesorados de Química y Biología debieron abandonar sus laboratorios y Artes Visuales sus hornos.

Solo quedó en el Complejo la UADER, pues parece que había un convenio incuestionable o bien, desde Paraná, le pusieron un límite a la movida. Ese espacio vacío fue ocupado por reparticiones de la Municipalidad en manos de jóvenes militantes.

Esta medida arbitraria por parte de Erro, provocó la reacción de toda la comunidad educativa, la cual realizó importante movilizaciones, tanto en el propio complejo como frente a la departamental y con marcha por calle San Antonio de plaza a plaza.

La situación de caos resultante de todo esto duró hasta el 2016, cuando Federico Bogdan decidió devolverle el Complejo a la educación poniendo al día los convenios y dándole al edificio el mantenimiento correspondiente.

Por último, vale indicar que esta necia e irresponsable medida de Erro como intendente y de Müller como responsable de la educación impactó gravemente en el nivel educativo de la ciudad. Aún hoy, cinco años después, todavía se siente la caída de nivel en la formación pedagógica que causó aquel arbitrario e innecesario atropello. 

Norman Robson para Gualeguay21