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Por mucho tiempo, que los gurises metieran los dedos en el enchufe fue un gran problema, ya que éstos no podían saber sus consecuencias, y, por eso, inventaron los disyuntores. Pero cuando los gurises empiezan a poder saber, alguien debería explicarles que el problema no se circunscribe únicamente a lo que se hace, sino, también, entre otras cosas, a no saber que pasa cuando se hace eso que quieren hacer.

No saber las consecuencias de los actos encierra gran parte del problema, ya que ese desconocimiento es parte del origen de una larga lista de males en la infanto adolescencia, con las adicciones y los accidentes viales a la cabeza. Problemas para los cuales la ciencia aún no ha inventado un disyuntor.

Así como antes el gurí chico metía los dedos en el enchufe, hoy, el adolescente mezcla bebidas en la previa, se fuma un porro, se clava una pastilla, se vuelca al juego, y acelera sin casco, sin la más mínima noción sobre lo que puede pasar, y/o, lo que puede ser peor, sin interés en lo que pueda pasar. Al mismo tiempo, los padres tampoco saben, ni eso, ni cómo controlarlos.

Ni los gurises ni los padres saben los reales porqués de cada estupidez, y, en su desconocimiento, domina la licencia, y ésta trae, indefectible e irremediable- mente, los problemas. Esta licencia se llama "Todos pueden, entonces está bien".

Desafortunadamente, no todo lo que abunda es bueno, y el que lo hagan muchos nada tiene que ver con que lo que se haga esté bien hacerlo. Pero, como no existe allí un disyuntor, es así como casi muchos adquieren el problema.

Así se inician en el alcohol. Así se inician en la droga. Así se inician en el juego. Así pierden la vida en moto. Pareciera que nadie sabe las consecuencias, o cómo manejar las situaciones.

¿Como ponemos un disyuntor en todo esto? Solo sabiendo y haciendo saber. Y eso solo puede pasar con un Estado y una Sociedad que promuevan y faciliten eso. Saber es el mejor disyuntor, el.cual evitaría una gran parte de los problemas.

Sabiendo cómo manejar los problemas, y reconociéndonos como parte del mismo, es muy probable que no tengamos casi problemas, y los que tuviéramos, los neutralizaríamos rápidamente evitando mayores consecuencias.

Saber cuáles son los síntomas de los problemas. Saber cómo se adquieren. Saber las responsabilidades de unos y otros en el origen de los mismos. Saber las consecuencias y los riesgos. Saber los roles más convenientes de cada uno frente a éstos y, más que nada, reconocerse a uno mismo como parte de los mismos.

Saber cómo pasan las cosas para prevenir. Saber qué los chicos buscan afuera lo que no encuentran adentro. Saber que ya nadie está exento de éstas cosas. Saber que los conflictos emocionales deben resolverse enfrentándolos adentro y no negándolos afuera. Saber que recurrir a la ayuda exterior es un deber desde el primer momento.

También saber que el alcohol es la puerta de ingreso a la droga, y ésta la de ingreso al delito. Saber que la ludopatía (adicción al juego) existe y tiene serias consecuencias. Saber que las leyes no son caprichos y deben cumplirse. Éstas son deberes y obligaciones dictados para que exista una convivencia ordenada, y, dentro de ésta, para que pueda protegerse la vida de los más chicos.

Sepamos, ya que sabiendo podremos evitar problemas o manejarlos de la mejor manera.

Norman Robson para Gualeguay21