Hace ya muchos años, los sueños, las ideas, el compromiso y la militancia partidaria me hicieron conocer a muchos hombres y mujeres, con los cuales compartimos muchos años de nuestras vidas, y una de esas personas fue Alejandro Bonson.

Ante la inmensidad de la muerte, solo los recuerdos pueden atenuar la tragedia que provoca, entre quienes lo queremos, esta inexplicable precoz partida.

Siempre igual, su buen humor, su amabilidad a flor de piel, su capacidad para ponerle filosofía a la vida, su respeto al paso del tiempo, su aptitud para mantener el equilibrio en momentos duros, su hombría de bien, su mano tendida siempre, amigo de sus amigos, bondadoso, sensible, buen padre, en definitiva "un hombre bueno", eso fue, es y será, para siempre, Alejandro.

Será esto, solo esto, la vida. Será tan pero tan corta, aunque creemos que es infinita.

Será que ante la muerte solo podemos parar esta locura en la que vivimos. 

Muchos, muchos como yo, en este momento, estaremos lamentando no haber estado más cerca de él como de tantos. La vida, las obligaciones y las responsabilidades nos alejan de lo único verdadero que queda, que son los vínculos, las relaciones, los tiempos compartidos que muchas veces postergamos por "prioridades insignificantes que nos  desenfocan de lo trascendental".

Será esta partida de Ale tan temprana la que nos ayude a replantearnos la búsqueda de la verdadera esencia de la vida. Estoy seguro, él la tenía mucho más clara que auqellos que nos quedamos aquí por un tiempo más, y por eso vivía con su filosofía.

Era un cultor de sus tiempos. Yo creo que en el fondo gozaba de eso.

Siempre predispuesto a compartir los momento la vida, los recuerdos. Era más inteligente y audaz para afrontar la insignificancia de la vida, y seguro que vivió como quiso vivir.

Hoy quiero acompañar a sus hijos, a sus familiares y a sus seres queridos compartiendo esta simple e inmensa definición de Alejandro: fue, es y será "Un Hombre Bueno".

Hasta siempre, Ale.

Hugo Lesca