En la noche del lunes, como director de Gualeguay21, fui notificado por la Jueza de Garantías, Dra. Alejandra Gómez, de que, de inmediato, debía bajar del sitio la nota "Caso Díaz: verdades, fantasías y sospechas", por entorpecer la investigación y ejercer violencia de género. Me había denunciado el fiscal, en nombre de la supuesta víctima, del querellante y de una feminista. Un alevoso apriete que atenta contra la libertad de prensa.

De este modo, por haber publicado una investigación periodística independiente, objetiva, sobre un caso de violencia de género que investiga la Justicia, y el cual parece haber provocado varias incomodidades, fui denunciado ante la Jueza de Garantías, quien no dudó en actuar en consecuencia.

Según surge de lo expuesto por la Jueza Gómez en su resolución, en primer término, el Fiscal Jorge Gutiérrez se habría sentido frustrado por la cantidad de información obtenida, por afuera de la Justicia, sobre un expediente que él debería mantener secreto, pero que no dudó en permitir que se mediatizara por la parte acusadora para promover la condena del acusado, atentando contra el principio de inocencia del mismo.

Ahora, al ver que los contenidos "secretos" son utilizados en una investigación legítima, y que éstos ponen en evidencia sus fallas en el cumplimiento de sus deberes, embiste contra Gualeguay21 culpándolo, y orquestando un apriete propio de los tiempos oscuros de la dictadura militar.

Para ello, el fiscal desglosa, párrafo por párrafo, la cuestionada nota, donde uno a uno se van detallando los resultados de las investigaciones propias, con testimonios, registros, publicaciones y, otras cuestiones, las cuales, sin perjuicio de que puedan obrar en su expediente, fueron obtenidas de forma legítima.

No conforme con esto, el fiscal convoca a la supuesta víctima, a la querella y a una feminista para validar su ataque a la prensa y exigirle a la Jueza Gómez ordenar el apriete, con la esperanza de que Gualeguay21 no lo cumpla y que, tal vez, su director, yo, termine preso. A la vista está que esto no es descabellado. 

Tal es así que, según surge de la resolución de la Dra. Gómez, la supuesta víctima se sentiría revictimizada, pero solo por lo expuesto en el artículo de Gualeguay21, y no por todo lo expuesto en las redes sociales, en los medios, y en la vía pública, por militantes políticos por un lado y feministas por el otro. ¿Eso no la afecta?

De igual modo, la misma también se sentiría acusada de mentirosa por Gualeguay21, cuando, en realidad, la investigación solo expuso un detalle de averiguaciones realizadas. Que esas no consientan sus acusaciones no es culpa de Gualeguay21. ¿Cómo se irá a sentir cuando el fiscal corrobore esas averiguaciones? ¿O acaso eso no está previsto? Por esto, y por lo anteior, también ella exige que se baje la nota.

De la misma manera, una de las feministas autodenominadas Multisectorial de Mujeres, sello de goma feminista sin ninguna responsabilidad jurídica, ni autoridad o representatividad de algún tipo, le habrían manifestado al fiscal que se sintieron atacadas por la cuestionada nota y, también, pidieron que sea removida.

Con todo esto, la Jueza Gómez, a pedido del fiscal Gutiérrez, elaboró, recurriendo y pervirtiendo a cuanta ley exista sobre el tema género, una magnífica resolución que me coloca como un violento ogro, un misógino de envergadura lleno de odio por las mujeres, quien, con su pluma, abusa, tortura, hiere, lacera, viola, reprime, cosifica, oprime, etcétera, a cuanta mujer encuentra a su paso. Maquiavélico y escalofriante acto perpetrado por una desvergonzada funcionaria pública que, amparada en la impunidad de su magistratura atenta contra mi dignidad.

Por lo tanto, frente a tamaña tergiversación de los hechos, pergeñada para avasallar mis derechos y libertades, y dañar mi integridad, sin existir fundamento válido alguno, y comprobando que el único interés que persiguen todos es sepultar una verdad que los compromete, y, si les fuera posible, sepultar al propio autor en algún calabozo, me veo obligado a no ceder ante este indigno apriete de la Justicia.

Debo reconocer que la perversidad, inescrupulocidad e impunidad de este acto me infunde miedo. Mucho miedo. Ya que, en el pasado, ya he sido testigo del odio de género de las feministas, conjugado con la corrupción política y la funcionalidad de los funcionarios, y de lo que todo esto puede hacer contra alguien que se presume inocente.

Por lo tanto, consciente de que mi compromiso es con la verdad, y con mi comunidad, decido no ceder ante este intento de represión de la libertad de prensa por parte de quienes deberían procurar la Justicia. La supuesta víctima, su representante legal, y la feminista, son solo ocasionales interesados en ocultar lo inconveniente. Es lógico. Insisto: lo grave es que funcionarios de la Justicia la perviertan a su comodidad.

Así que, por mi parte, pueden avanzar hasta donde se los permita su cobardía, y, lleguen hasta donde lleguen, la sociedad los sabrá juzgar. Acá estoy. (Ya borré todo del celular)

Norman Robson, Director de Gualeguay21, DNI 14.725.516