En Gualeguay21 lamentamos profundamente que alguien pueda verse afectado por cualquiera de nuestras publicaciones, tal como ha ocurrido con una nota editada semanas atrás sobre la investigación periodística de una causa penal de violencia de género. Por esta razón, por invitación de la Justicia, pedimos especiales disculpas a quien resultara afectada por el tenor de la misma.

Nuestros derechos terminan dónde comienzan los derechos de los demás. Nuestra misión es informar, ejerciendo nuestro legítimo derecho a hacerlo y atendiendo el legítimo derecho de los demás a ser informados, en un todo de acuerdo con el marco republicano de las leyes vigentes, pero debemos velar siempre por no atentar, en el afán de cumplir nuestra misión, contra los derechos de los otros.
Si bien somos bien conscientes de esto, en esta oportunidad, alguien se vió afectado por los resultados de un trabajo periodístico elaborado en base a declaraciones de terceros, y otras informaciones, todas obtenidas de modo lícito, sin violar ley alguna, y publicado sin emitir juicio de valor alguno. Lamentablemente, no nos cuidamos, en la redacción del mismo, de que pudiera malinterpretarse el sentido del mismo tiñéndolo de violento en contra de las mujeres.
En nuestras publicaciones, nuestros contenidos siempre pretenden, y seguirán pretendiendo, informar a la sociedad con la verdad, mientras que nuestro ánimo nunca fue, ni será, atentar contra la integridad de nadie, y, mucho menos, contra mujer alguna. Es política editorial de éste medio promover un genuino y concreto respeto por la mujer, en toda su dimensión, por cuestiones culturales que van mucho más allá de las modernas políticas de género.
En definitiva, y por este medio, desde Gualeguay21 hacemos llegar nuestras más sinceras disculpas a quien se sintiera afectado por la nota en cuestión, y solicitamos que, a la hora de evaluarla, comprenda, según lo explicado, cuál es nuestro rol social y cuáles nuestras responsabilidades para con la realidad.
Por último, no podemos dejar de expresar nuestro pesar por tener que atravesar dos procesos judiciales por una denuncia que no acusó de delito alguno, sino que señaló a quien escribió la nota como un violento misógino preso de un profundo odio por las mujeres.
En el primero de estos procesos, en el foro penal, esa acusación fue convalidada unilateral y arbitrariamente por una Jueza de Garantías a través de una resolución, a la cual llegó sin nunca haberme escuhado y violando todo derecho constitucional de defensa.
En el segundo, en el fuero civil, compareciendo como tantas veces he visto que lo hacen los delincuentes, una Jueza Civil atendió con respeto mis derechos, a la vez que me invitó a comprender el alcance de las leyes de género y su abordaje desde los medios.
Norman Robson, Director de Gualeguay21