El año 2020 será recordado como un año particularmente especial, en el mundo ante la declaración de pandemia,  se adoptaron medidas inéditas, restricciones a nuestros movimientos, prohibiciones de actividades, etc. etc.

La actividad agropecuaria fue declarada esencial desde un primer momento, y nuestro sector tanta veces menospreciado, pudo mostrar sus saberes en muchos de los temas de debates o imposiciones,  que surgieron a partir de la pandemia y en especial de la cuarentena.

El éxodo rural es otra pandemia que sufre nuestro sector, solo con comparar los censos nacionales agropecuarios, podemos ver la desaparición de productores, en especial de los  más chicos, esta despoblación paso ser una ventaja, que garantizaba el distanciamiento social, permitiendo la continuidad de todas las actividades agropecuarias.

Como  otro ejemplo podemos citar como se conocen  las enfermedades que afecta lo que producimos,  esquemas de prevención por  vacunación, desde hace décadas con vacunación se mantiene a raya enfermedades como la aftosa, de la difusión  de otras, de los vectores que la transmiten, el caso del temible HLB en nuestra citricultura,  lo  esparce  una simple chicharrita,  desde hace años nadie puede ingresar a una granja de producción intensiva de aves o cerdos sin autorización y desinfectándose el calzado. 

También es común en el sector el uso de estrictos protocolos, cada aplicación de fitosanitarios, está reglamentado, con recetas agronómicas, que deben cumplir con rigurosas pautas, que además quedan archivadas, para poder ser auditadas en  cualquier momento por las autoridades oficiales.

Además si algo quedó en claro es que el sector logro el abastecimiento de los alimentos, sin que falte en la mesa de los entrerrianos o argentinos el plato de comida, todos los días.

Como contraparte surgieron los contrastes de los problemas que históricamente soporta el sector, la carente conectividad hizo que no se lograra un normal dictado de clases, lo que se debería haber hecho  como mínimo luego de las vacaciones invernales, hubiese sido volver a las clases presenciales, en todas las escuelas rurales, de los niveles inicial, primario y secundario. 

La delicada realidad de la economía del País también tuvo en el sector agropecuario el principal oxigenador del ingreso de dólares genuinos, en momentos de zozobra en el sector externo. 

Es tiempo de que quienes gobiernan nuestra provincia, de tener una mirada mucho más comprometida con nuestro sector agropecuario, hay que repasar muchos de los puntos deficitarios que hace décadas se arrastran desde los servicios de salud, educación, seguridad, infraestructura entre otros. 

Es deseable que el 2021 se encamine  a un debate serio de cara a un proyecto de Provincia al 2030, mirando con realismo la situación de atraso que estamos inmersos desde hace décadas, y fijando como meta el desarrollo integral de todos los entrerrianos.

Alfredo Bel, Federación Agraria de Entre Ríos