Cómo no despedir este año, si estamos presentes, a pesar de las grandes ausencias. Las más penosas y sentidas, las ausencias personales, de seres queridos. Las más reprochables, las institucionales y morales. Las ausencias de la verdad, de la dignidad, de la inteligencia y de la conciencia de pueblo y sociedad.

Siempre se dijo que los argentinos somos solidarios. Nunca lo creí. Lo soñé si, pero no lo creí. Basta con leer la historia contemporánea, además de haberla vivido estos 60 años. Desde mi natalicio, allá por el año 60, hasta mis comienzos de estudios, viví mis mejores momentos, pero siempre entendí, viendo a mis padres, que la vida es sacrificio y superación, que de esa forma se obtienen los logros. Nunca conocí otra manera, y espero no conocerla.

Pero ahora me “dicen” que el mérito y el sacrificio no cuentan, que podemos tener cerrados los colegios un año, que pueden encerrarnos a todos, y que darles viandas miserables salva vidas. Salva vidas de una afección, que según fuentes científicas ministeriales, estaba demasiado lejos y nunca llegaría.

Ahora, también, "dicen" que para salvar vidas hay que matar otras, y, por otro lado, escucho “cumplí con la promesa de vacunar“, pero veo que llegaron solo 300 mil medias dosis de una solución que pocas administraciones se animan a aprobar.

Cómo no querer despedir este 2020, y no con un abrazo. Pero no se puede. No importa, importa que se vaya, y que venga el 2021, para que tengamos otra oportunidad. Será bienvenido, aunque, seguro, nos va a costar, no solo porque somos humanos, sino porque, además, somos Argentinos.

Igualmente, Feliz Año Nuevo para todos.

Daniel Taborda, Capitán de Fragata y cirujano cardiovascular