En toda contienda siempre hay uno que lo gana u otro que lo pierde, sin empates, ni concretos, ni técnicos. En esta elección PASO, hubo, al cabo de su desarrollo, los que la ganaron y los que la perdieron. Una mera cuestión de méritos, así a nivel nacional como a nivel provincial y, especialmente, a nivel local. Es una cuestión de apuestas y resultados: qué apostaron, a qué apostaron, y cómo les fue a cada uno de los verdaderos protagonistas.

Por ejemplo, Alberto y Cristina fueron los grandes protagonistas a nivel nacional, al igual que lo fue Macri, y los tres fueron los grandes perdedores, mientras que Rodriguez Larreta y la Bullrich fueron los protagonistas ganadores. Todos se jugaron según su visión particular del partido, pero, cuando el pueblo dio vuelta sus cartas, unos ganaron y otros perdieron.

En la provincia de Entre Ríos fue diferente, ya que ni Gustavo Bordet, ni Enrique Cresto, apostaron mucho, sino que, sospechando la paliza, hicieron la plancha olímpicamente. De ese modo, no fueron grandes perdedores, así como tampoco Frigerio fue un gran ganador, ya que apenas cumplió con las expectativas. En la provincia solo hubo un gran ganador que se jugó por la suya y cosechó lindo: Pedro Galimberti. Todo el resto fluyó tal cual lo previsto.

Ahora bien, en Gualeguay no fue tan distinto. Del lado del oficialismo, primó la abulia política de la mano Paola Rubattino, autoerigida al frente de la campaña del Frente de Todos. Con el apoyo de sus pocos asociados locales, trajo sus candidatos a Gualeguay, y los presentó en sociedad en el glamoroso complejo Faro del Lago, con la participación exclusiva de empresarios y dirigentes. Luego de eso, la legisladora se instaló en la vacía casa partidaria, sin militantes a falta de alicientes, e hizo lo que pudo, y nunca ha sido de poder hacer mucho.

Por otro lado, a diferencia de la populista diputada, Rogelio Frigerio, con el apoyo del gobierno local, y de la militancia peronista, manejó su campaña de una forma más abierta, y, cada vez que vino a Gualeguay, se presentó a puertas abiertas, la última vez en el Club Quilmes. Lo mismo hizo el retador en la interna, Pedro Galimberti, en la casa radical y caminando por la calle.

Dicho de otra forma, Todos, que se dice peronista, se juntó con unos pocos en un complejo top top, y Juntos, al que acusan de facho oligarca, se juntó con el pueblo en un club de barrio. O sea que este justicialismo entrerriano es exclusivo, y el macrismo bajó al pueblo. Esto demostró que la gran perdedora fue la Rubattino, y que la gran ganadora fue la militancia gualeya de todo el espectro de Cambiemos, que acompañó, caminó, y, como siempre, se jugó.

Norman Robson para Gualeguay21