Los comentarios siempre hablaron del hombre y de la mujer a espaldas de la señora. Entonces él ya no era concejal y la otra era legisladora. Más allá de lo cierto o falso de aquello, él se separó de la señora y ella hizo lo propio del juez. Todo bien, hasta que un día el destino los reunió a los tres, a la misma hora, y bajo el mismo techo. Fue entonces que, palabra va, palabra viene, el ambiente se recalentó y brotó la violencia. La señora de antes lo denunció a él por violencia de género, y, en la causa, la supuesta novia de ahora lo defendió, para que, al final, él reciba solo una probation. Un escándalo guardado bajo siete llaves para que nadie se entere, pero, a la larga, todo termina sabiéndose.

El pasado 16 de junio, en los Tribunales de Gualeguay, se resolvió una probation en un caso de violencia de género. La resolución ordenó la suspensión de juicio a prueba del imputado por el plazo de un año con imposición de reglas de conducta, de fijar domicilio, con la prohibición de molestar a la víctima, cumplir con 96 horas de trabajos comunitarios, capacitarse en Género y Derechos Humanos, y hacer terapia psicológica, más una reparación a la víctima por 45 mil pesos.

Hasta acá podría tratarse de un caso más de los tantos que resuelve la justicia, pero el hecho de tratarse de un caso de violencia de género, con un exconcejal denunciado por su ex, una actual legisladora como única testigo, y la supuesta relación entre ambos, todo despertó suspicacias. Éstas, sumadas al empeño de la Justicia y de las dos partes en ocultar lo ocurrido del público, invitaron a profundizar en el asunto para conocer cuáles habrían sido los hechos.

Luego de sortear varios obstáculos, lo ocurrido salió a la luz. Según obra en el expediente, el día 10 de octubre de 2020, antes del mediodía, la señora pasó por la casa de su ex, aparentemente, por un tema de los hijos que tienen en común. De acuerdo al testimonio de la víctima en su denuncia, dentro de la vivienda, donde también había otra mujer, el ex se "tornó violento" y la "empujó en el pecho para hacerla salir de la vivienda, mientras elevaba la voz y forcejraba", tomándola de los brazos.

Ante esta denuncia, el hecho fue encuadrado por la Fiscalía de la Dra. María Delia Ramírez Carponi, "prima fascie", como un "delito de lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra una persona con quien se mantuvo relación de pareja y en contexto de violencia de género", ya que, como resultado de los forcejeos, en los que el ex tomó fuertemente a la víctima de los brazos, ésta quedó muy lastimada.

Todo esto ocurrió hace unos 20 meses, y recién, días pasados, se resolvió la causa con una probation al agresor. Cabe señalar que cualquier proceso de este tipo a cualquier sujeto común de esta pequeña ciudad, se resuelve en un par de meses y el violento termina preso o, por lo menos, con una condicional. Ni ahí lo arregla con una trabajos comunitarios y algo de plata.

Pero, en este caso, se trataba de una causa contra un exconcejal, con una legisladora y presunta pareja actual como testigo presencial, mientras que la víctima no revestía, ni reviste, título político alguno. Como si esto fuera poco, el ex de la legisladora es un juez local muy acostumbrado a encubrir sus desafortunados desaciertos.

¿Pero qué pasó en todo este tiempo? Éstos fueron meses de pujas internas entre una fiscalía conocida por su persecución de hombres y el aparato político oficialista, con un juez operando en favor del imputado. El resultado fue la probation, por lejos mucho mejor para el acusado que una pena condicional o una de prisión efectiva.

Ahora bien, lo más preocupante que desnuda este caso, tan herméticamente guardado por unos y otros, dentro y fuera de la Justicia, es que existen diferentes varas para medir los delitos, incluso aquellos por violencia de género, en los que tanto se embanderan los mismos protagonistas de este escándalo. O sea que el mensaje de la Justicia es que la.violencia contra la mujer está bien o mal según quien sea y de quien sea "amigo".

Norman Robson para Gualeguay21