Cuando los deportistas se disponen a una competencia importante tienen programada la realización de una serie de ejercicios y prácticas para llegar a la fecha en el mejor estado posible. En otro ámbito, ante la proximidad de una fiesta importante, seguramente realizaremos varios preparativos que nos ayuden a recibir bien a los invitados y pasar con ellos un buen momento. 

Desde que tengo uso de razón, mi país se resiste al orden, hasta derrocarlo, para instalar el desorden, del cual siempre hubo muchos que se beneficiaron. Un desorden que siempre fue bienvenido y que nos condenó a donde estamos.

La realidad nuestra de cada día demuestra, ya sin dudas, que de la ausencia del Estado ordenador, materializada en zonas liberadas, y de la resistencia de ciertos sectores al nuevo modelo cultural, resultan todos los lamentables hechos de violencia.


A todos nos gusta que nos escuchen. Incluso cuando discutimos en casa o con gente de confianza, y notamos que uno se distrae, le decimos “prestá atención, te estoy hablando”.

O entre la espada y la pared. O entre terminar presos o muertos, solo porque sí, cuando, luego de un crimen, los inocentes somos sometidos a un proceso donde priman, por sobre todo, las garantías de los sospechosos.

Hay muchas situaciones que nos permanecen casi escondidas, hasta el momento en el que se nos manifiestan de modo cercano. Por ejemplo, cuando en la familia nos enteramos de que hay una embarazada, empezamos a ver mujeres en estado de gravidez por todos lados, cuando empezamos a utilizar lentes percibimos que son muchas las personas con esa necesidad.

Luego de convertir el pan y el vino en abundante café con facturas, el Ministro del Interior de la Nación, y principal referente político del PRO en Entre Ríos, encomendó a sus apóstoles provinciales asumir el desafío que significa la actualidad política argentina.

En octubre pasado, el Diputado Nacional porteño Juan Carlos Villalonga, ex director político en Argentina de Greenpeace, dejó en el II Encuentro Nacional de Biogás y Energías Renovables, realizado en Cerrito, cuál es el verdadero desafío ambiental de los argentinos.


Siempre con su llamativa campera amarilla, y su discurso, más llamativo aún, el salteño Alfredo Horacio Olmedo se perfila como el cuco que asusta tanto a viejos como a nuevos políticos. "Voy a ser Presidente de la Nación", les advierte, con total descaro.

Cuando queda en evidencia una miseria, un pecado, sufrimos mucho. Y como en una familia, cuando alguien se equivoca o hace el mal, nos duele a todos. Los sentimientos son diversos: dolor, bronca, decepción, desconcierto, misericordia…

Las hormigas son famosas por su envidiable organización social, pero si, algún día, ellas rompieran su estructura comunitaria y cada una hiciera la suya, se extinguirían. El ser humano no es muy distinto, pero hoy lo amenaza su necio egoísmo.

Los pueblos van entendiendo que llegó la hora de imponer las obligaciones por sobre los derechos, y saben que no va a ser a voluntad, sino que va a ser coartando libertades para terminar con el libertinaje instalado por los populismos.

Estamos terminando octubre, un mes dedicado en la Iglesia especialmente a renovarnos en la conciencia y el compromiso misionero. Y no está de más retomar esta dimensión de la fe en este momento. Octubre termina, la misión no, porque es permanente, está en el ADN de la Iglesia.

Llegamos al colegio y ya había comenzado el alboroto. A pocas cuadras había ocurrido una masacre de curas. Con los años, gracias al libro de un periodista, me enteraría que habían sido los militares. Pero al escritor lo condenaron por calumniar e injuriar al juez que encubrió el crimen.

En las últimas semanas, se ha viralizado en las redes el vídeo del discurso de un sindicalista uruguayo que, el 1 de mayo de 2013, realizó curiosos planteos diametralmente opuestos a los del sindicalismo argentino.

Una lectura de la realidad política actual, y de sus antecedentes inmediatos, permite intuir que el pueblo, desde su propio territorio, está cansado de bolsas de gatos juntadas para robar o para no robar, sino que ya quiere propuestas decentes que estén preparadas para gobernar.

“Los jóvenes nos piden y reclaman una entrega creativa, una dinámica inteligente, entusiasta y esperanzadora, y que ‘no los dejemos solos’ en manos de tantos mercaderes de la muerte que oprimen sus vidas y oscurecen su visión.”

A pesar de sus casi dos siglos y medio de vida junto al río, Gualeguay aún se resiste a disfrutar y explotar tan bendito patrimonio, pero cada día nacen nuevas iniciativas que hacen florecer las esperanzas.

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