Resulta lamentable y frecuente estos días que diferentes personas pretendan discriminar, y desacreditar, a colegas esgrimiendo la falta de título habilitante, demostrando así su profunda ignorancia sobre lo que significa nuestra actividad.

En estos días se incrementan las voces y los gritos por el debate acerca de las posibles modificaciones a la legislación sobre el aborto. Es muy importante ser claros y firmes en el cuidado de la vida desde que empieza en la concepción.

Quienes asumimos la responsabilidad de informar lo hacemos con pasión y de la mejor forma que nos es posible, cumpliendo nuestro rol dentro de la sociedad, pero, más allá de lo que escribimos, decimos y mostramos, somos gente común que, con creciente frecuencia, y total impunidad, estamos siendo agredidos solo porque la noticia o nuestra opinión no gustó.

Según reza el sabio proverbio, aquel que calla, otorga. Nada tan cierto resulta de observar nuestra historia inmediata, donde siempre imperó el cómodo silencio por sobre cualquier valiente compromiso. Ese es el silencio de los verdaderos culpables de nuestra realidad presente.

Con o sin reforma, las elecciones 2019 iniciaron su cuenta regresiva, pero la clase política de Gualeguay aún permanece ausente e indiferente respecto de las expectativas y demandas de su comunidad, y solo se muestra, de tanto en tanto, para alguna efímera foto.

Cuando invitamos amigos para una fiesta en casa, hace falta agrandar la mesa. Y para eso hay que acudir muchas veces a la imaginación y la creatividad para aprovechar cada rincón. Solemos incluso pedir ayuda a algún vecino, o le encomendamos a cualquiera de los invitados de confianza que se venga con algunas banquetas lo más chicas posible para no ocupar tanto espacio.

Uno de los dinosaurios más rechazados de la política argentina, Leopoldo Moreau, otrora radical, hoy kirchnerista, honró a Gualeguay con su presencia gracias a un personaje tan rechazado como él: Paola Rubattino.

Fueron infaltables protagonistas de nuestra infancia, de plomo para los más viejos, de plástico para los más nuevos, pero eran los de carne y hueso los que nos transmitieron los más nobles valores humanos.

Dios nos ama de verdad. Nos regala la vida, nos llama a ser sus hijos en el Bautismo, nos acompaña siempre.

Desde hace algunos cuantos años, una decisión arbitraria de La Calera provoca una mayor inundación de los campos aledaños, replicando el famoso principio de Arquímedes, pero el Gobierno, desde entonces, siempre lo ignoró.

Si bien es un clásico aquello de que todo tiempo pasado fue mejor, lo cierto es que hay cosas de la modernidad presente que han robado la esencia de algunas cosas, y, entre esas tantas, alguien se robó el espíritu deportivo.

En Entre Ríos tomaron estado público, en los últimos años, cuatro sonados casos de pedofilia serial que llegaron a estremecer al país, pero que desnudan una escalofriante realidad que pocos quieren reconocer.

¿Por qué los misioneros predican la Palabra de Dios por todos lados? ¿Por qué hay gente que visita a enfermos que no conocen? ¿Por qué hay voluntarios que asisten a niños y adultos en comedores? ¿Por qué hay gente capaz de dar la vida por Jesús?

Contrariamente a lo que muchos de los políticos que nos desgobernaron durante 28 de los 35 años  desde la recuperación de la democracia nos quieren hacer creer, las personas que integramos Cambiemos no somos más de lo mismo, igualando para abajo el concepto de “político”.

A lo largo de la historia de la humanidad, la evolución de la tecnología siempre fue bienvenida, pero el ritmo en que aparecían las novedades permitían ir incorporándolas lentamente a las costumbres, pero el ritmo actual no es tan benévolo.

Frente a la confusión imperante hoy sobre el peronismo, promovida y aprovechada por unos para defender lo indefendible y por otros para justificar lo injustificable, vale la pena refrescar a algunos, e ilustrar a otros, qué es y qué significa.

Varias veces escuchamos lamentos —especialmente en gente grande —acerca de que se ha perdido el valor de la palabra. Y más allá de la edad, es cierto.

Durante la última semana la economía argentina tuvo una de las corridas cambiarias más fuertes de los últimos tiempos. El dólar se disparó y sembró más incertidumbre en torno a las metas de crecimiento e inflación pautadas para este año.

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