Cuando ocurre una tragedia, como es natural, la comunidad se convulsiona y quiere saber que pasó. Lamentablemente, las redes hoy son las primeras en difundir el hecho de forma distorsiva, mientras que los medios lo comunican de forma responsable.

La estepa isleña ya había perdido su virginidad en aquel junio de 1982. Aquellas pacíficas colinas de escasa vegetación, habitadas por gordas majadas, se habían convertido, de un día para el otro, en un frío infierno. Allí un gurí de campo se hizo héroe.

Una noche como esta, un año atrás, la joven Micaela García salió con sus amigas. Nada le podía hacer imaginar que sería la víctima del más cruento crimen de nuestra historia. Todo el país lo vivió de cerca pero, hoy, a la distancia, el contexto que lo permitió no ha cambiado como se esperaba.

La noche gualeya fue testigo: La marcha en contra de los olores no estuvo a la altura de las expectativas. ¿No será tiempo de probar un cambio en la estrategia y ver si así cambian los resultados, en lugar de echarle la culpa a los gualeyos?

Tal vez por ser contemporáneo, por haberlo vivido, por haber sido espectador inocente e ignorante, el 24 de marzo me despierta sentimientos raros. Tal vez por eso no siento que tenga que ver con la memoria, ni con la justicia, ni, mucho menos, con la verdad. Tal vez porque no me la contaron.

Soy de los viejos. Soy un convencido de que el orden y la justicia, sujetos a los derechos y deberes establecidos por la República, son la única forma de pacífica convivencia. Tal vez por eso veo una realidad diferente.

Lograr una reunión con el Ministro de Interior de la Nación, en el seno del círculo rojo presidencial, no es fácil, lo cual lleva a pensar que, cuando se tiene la oportunidad, ésta debe ser aprovechada para abordar aquello que se encuentra a la cabeza de las prioridades.

Desde hace mucho tiempo, y mucho de verdad, Gualeguay sufre el avance, desde sus cuatro puntos cardinales, de diferentes olores nauseabundos que arruinan la vida de sus vecinos. Es por eso que, en estos días, nuevamente, sale a reclamar.

Hoy en día, en cualquier encuentro social, sea mateada, asado o la rutinaria sobremesa, son temas recurrentes la inseguridad de cada día y el debate sobre el aborto, abordados como temas totalmente divorciados uno del otro. ¿Lo están?

Al cabo de un hecho morboso, no tardan en aparecer, sin ningún tipo de escrúpulo, los comentarios o los mensajes reclamando los detalles del hecho y, por supuesto, la identidad del sospechoso.

Estamos muy cerquita de que se cumplan 5 años de que Francisco fuera elegido Papa para los católicos del mundo el 13 de marzo de 2013. A la vez, Francisco es reconocido como un líder espiritual por referentes de otras confesiones religiosas y es muy valorado y escuchado en otros ambientes.

Palabras urticantes, incómodas, muy molestas, pero las exactas para definir aquellos territorios o comunidades librados a su suerte, la cual, muy pocas veces, casi nunca, les sonríe. Zonas liberadas del imperio del derecho, de la justicia, de la república.

A mi me enseñaron que mamá y papá son los responsables de una familia, y que ellos, en honor a esa responsabilidad, son los que toman las decisiones más convenientes para sus hijos menores.

Quien preside un gobierno, y quienes lo acompañan, no tienen una licencia plenipotenciaria que les permita hacer lo que se les da la gana, sino que están condicionados por deberes y compromisos legales y éticos, los cuales, de violentarlos, se violenta la propia democracia.

En estos días estamos sumergidos en un debate intenso acerca de la posibilidad de la despenalización del aborto. Mucho se ha dicho y escrito, y confío en que todavía haya más tiempo para estudiar y analizar una cuestión tan delicada como la vida misma.

Llovizna finito en la mañana porteña. Apenas se despierta el monstruo gris bajo un cielo también gris. Solo se destacan siete impolutas figuras que marchan contrastando contra el gris de las calles. Sus impecables azules, rojos y dorados se destacan contra el agrio paisaje.

Hay momentos en la vida en los que necesitamos gestos grandes de cercanía y amor que nos sostengan el ánimo y nos preparen para los momentos difíciles que puedan venir. Cuando un hijo va a rendir un examen importante la mamá se esmera en el desayuno, cuando alguien se tiene que ausentar un largo tiempo por trabajo se le hacen agasajos no comunes, antes de una cirugía complicada…

¡Y hacia allá vamos! La Cuaresma nos lleva derechito a la celebración de la Pascua y a renovarnos en la vida de la fe, en la alegría. El camino que nos plantea está conformado por tres capas de pavimento que debemos transitar simultáneamente: la oración, el ayuno y la limosna.

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