No sé si alguna vez te pasó. A mí sí, y en varias oportunidades. Estás en una ruta, y en el kilómetro que te han indicado tomás otro camino secundario. Sin GPS y con pocas referencias. De pronto te encontrás decidiendo si tomar una curva hacia la derecha o continuar en el mismo sentido.

Lamentablemente, nuestros gremios de trabajadores estatales están cooptados por intereses políticos particulares que priman por sobre aquellos de los trabajadores que dicen representar. Así lo han demostrado, y lo demuestran, sus actos y sus dichos.

Cuando una sociedad se defeca en el principio de inocencia, y alienta la condena liviana a través de los medios masivos, sea por redes o por teles, invalida la ley, disuelve el orden, hace pedazos el estado de derecho, y pulveriza la República, a la vez que da rienda libre al caos, a la violencia y a la injusticia.

En el Día de la Salud Universal, renovamos nuestro compromiso con la Cobertura Universal de Salud como un primer paso hacia un Seguro Nacional de Salud como el que propuso Aldo Neri en el gobierno de Raúl Alfonsín.

Hace unos días en un Santuario estuve conversando un rato con un hombre de unos 50 años de edad. Con lágrimas en los ojos me decía: “padre, hace más de 20 años que no piso una Iglesia. Pero siento que esta es mi casa”.

Cuando, en el día a día, uno se encuentra demasiadas veces con excusas de unos y otros que justifican algún derecho a no hacer lo que hay que hacer, o a que las cosas no sean lo que deben ser, y ve que otras sociedades no adolecen de esas excusas, hay algo que anda mal.

Cuando los deportistas se disponen a una competencia importante tienen programada la realización de una serie de ejercicios y prácticas para llegar a la fecha en el mejor estado posible. En otro ámbito, ante la proximidad de una fiesta importante, seguramente realizaremos varios preparativos que nos ayuden a recibir bien a los invitados y pasar con ellos un buen momento. 

Desde que tengo uso de razón, mi país se resiste al orden, hasta derrocarlo, para instalar el desorden, del cual siempre hubo muchos que se beneficiaron. Un desorden que siempre fue bienvenido y que nos condenó a donde estamos.

La realidad nuestra de cada día demuestra, ya sin dudas, que de la ausencia del Estado ordenador, materializada en zonas liberadas, y de la resistencia de ciertos sectores al nuevo modelo cultural, resultan todos los lamentables hechos de violencia.


A todos nos gusta que nos escuchen. Incluso cuando discutimos en casa o con gente de confianza, y notamos que uno se distrae, le decimos “prestá atención, te estoy hablando”.

O entre la espada y la pared. O entre terminar presos o muertos, solo porque sí, cuando, luego de un crimen, los inocentes somos sometidos a un proceso donde priman, por sobre todo, las garantías de los sospechosos.

Hay muchas situaciones que nos permanecen casi escondidas, hasta el momento en el que se nos manifiestan de modo cercano. Por ejemplo, cuando en la familia nos enteramos de que hay una embarazada, empezamos a ver mujeres en estado de gravidez por todos lados, cuando empezamos a utilizar lentes percibimos que son muchas las personas con esa necesidad.

Luego de convertir el pan y el vino en abundante café con facturas, el Ministro del Interior de la Nación, y principal referente político del PRO en Entre Ríos, encomendó a sus apóstoles provinciales asumir el desafío que significa la actualidad política argentina.

En octubre pasado, el Diputado Nacional porteño Juan Carlos Villalonga, ex director político en Argentina de Greenpeace, dejó en el II Encuentro Nacional de Biogás y Energías Renovables, realizado en Cerrito, cuál es el verdadero desafío ambiental de los argentinos.


Siempre con su llamativa campera amarilla, y su discurso, más llamativo aún, el salteño Alfredo Horacio Olmedo se perfila como el cuco que asusta tanto a viejos como a nuevos políticos. "Voy a ser Presidente de la Nación", les advierte, con total descaro.

Cuando queda en evidencia una miseria, un pecado, sufrimos mucho. Y como en una familia, cuando alguien se equivoca o hace el mal, nos duele a todos. Los sentimientos son diversos: dolor, bronca, decepción, desconcierto, misericordia…

Las hormigas son famosas por su envidiable organización social, pero si, algún día, ellas rompieran su estructura comunitaria y cada una hiciera la suya, se extinguirían. El ser humano no es muy distinto, pero hoy lo amenaza su necio egoísmo.

Los pueblos van entendiendo que llegó la hora de imponer las obligaciones por sobre los derechos, y saben que no va a ser a voluntad, sino que va a ser coartando libertades para terminar con el libertinaje instalado por los populismos.

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