Cómo no despedir este año, si estamos presentes, a pesar de las grandes ausencias. Las más penosas y sentidas, las ausencias personales, de seres queridos. Las más reprochables, las institucionales y morales. Las ausencias de la verdad, de la dignidad, de la inteligencia y de la conciencia de pueblo y sociedad.

El año 2020 será recordado como un año particularmente especial, en el mundo ante la declaración de pandemia,  se adoptaron medidas inéditas, restricciones a nuestros movimientos, prohibiciones de actividades, etc. etc.

Somos turismo. Esta en nuestra escencia, corre en nuestras venas la pasión de los viajes, los carnavales, la playa, los amigos, las termas en familia. Tuvimos un año hasta el 19 de marzo, y otro desde aquel fatídico día. En este último, el turismo cumplió a rajatabla las recomendaciones de nuestros gobernantes. Los meses pasaron y en el camino cayeron grandes, chicos, perdimos amigos, y, por sobre todo, perdimos competidores, que son quienes enriquecen el sistema turístico. Pero sobrevivimos.

Gracias a Dios, en lo familiar no tuvimos personas enfermas de Covid19, aunque en lo instituciónal, en Bomberos Voluntarios Ceibas, hubo tres casos que surgieron fuera del ambito del cuartel, no pasando a mayores. Sí sufrimos pérdidas de amigos, como Federico Bogdan, Luis Esteban Martínez y Juan H. Paz, que dejan sentimientos  especiales en todo ámbito de la sociedad.

En unas horas termina el 2020 y aún no hice la lista de positivos, negativos y pendientes del año que se va, ni la de proyectos para el que viene. Hace un tiempo mi terapeuta me dijo que no concretaba muchas cosas porque una vez plasmado en el papel quedaba ahi y de algún modo lo sacaba de mi mente como si fuese una actividad tildada. Soy experta en listas, expertísima y no hice la de éste año ni la del año que entra. ¡Tan atípico todo! (que trillado resultó ese adjetivo el último tiempo).

"Un año difícil". Una frase trillada, pero no hay otra. La pandemia nos encontró orgullosamente poniéndole el hombro al país, como siempre, y, como siempre, esa labor de los trabajadores rurales no fue debidamente reconocida. A pesar de ser considerados esenciales para la economía del país, su aporte no se reflejó en las consideraciones de la patronal.

El Concejo Deliberante de Gualeguay ha tenido una intensa actividad durante todo el año con una producción legislativa importante. Para la democracia de la ciudad (porque en su mayoría las ordenanzas han salido por unanimidad), y para la vida cotidiana de los vecinos de Gualeguay.

Ante la Pandemia y 9 meses con las puertas cerradas de los clubes, transitamos horas, días, meses vacíos, y sin un alma. La realidad nos mantuvo alejado de esos lugares llenos de vida, de ocio, de recreación y diversión. Los clubes de la ciudad, sin importar el color, el deporte o actividad que brinden, cumplen una función social, imposible de sustituír. 

Jamás imaginé que el número de un año podía titular una nota. Mucho menos, que ese número, podía por sí mismo, generar miles de textos. Creo no errarle, si digo que, por muchas generaciones, la sola mención de esos cuatro dígitos, hablarán por si solos.

Ganadores y perdedores, la economía desde hace tiempo golpea a los Argentinos de una u otra forma de mas esta decirlo, pero muchos aprendieron a surfear en las olas turbulentas de los vaivenes económicos, otros los más débiles, revolcados y magullados, pero siempre quedan aquellos que no supieron o pudieron salir a flote y se ahogaron. 

Ya finalizando un año jamás pensado en nuestras vidas, un año que nos ha permitido reflexionar y replantearnos el día a día. Un año terrible para tantas personas, ya sea por la perdida de un ser querido, o por el caos laboral. Tantas personas que tienen que salir a ganarse el pan día a día y  se vieron totalmente quebradas. Todos, de alguna manera, nos vimos afectados. Soy un convencido de que de toda crisis o situación límite surgen posibilidades.

El pasado viernes 11 de diciembre tuvo lugar la Asamblea General Ordinaria de la Sociedad Rural Gualeguay, que dejó nuevas autoridades y un mismo espíritu de trabajo. Asumí como presidente junto a Justo García como vice y acompañados de un gran equipo de trabajo, que dejamos de a ratos nuestra labor diaria para ponernos al servicio del productor.

Ante todo resulta imposible hacer un balance del año 2020 sin mencionar la gran pérdida que tuvo Gualeguay, con la muerte de Federico Bogdan. Federico quedará en nuestra historia como un gran gestionador, su legado y su presencia se harán notar en todo lo bueno que quedará de su gestión. Bogdan armó un grupo de trabajo en 2015, encarnando esa necesidad de meterse a cambiar las cosas desde adentro. Gualeguay Nos Une es el espacio que comenzó ese camino en Gualeguay y que ahora, con Verónica Berisso como Intendente, seguirá dejando lo mejor de sí por nuestra ciudad.

El balance que se puede realizar del 2020 es bastante positivo, teniendo en cuenta qué hemos atravesado un año complejo, un año que nadie tenía previsto pasar, un año de incertidumbre, un año donde no se podían definir los procedimientos a seguir en virtud de qué todos los días había que tomar decisiones distintas. Pero, más allá de eso, lo que preocupa es que el sistema actual no es sustentable en el tiempo.

Este año no ha sido fácil. Nunca imaginamos vivir una pandemia, y nos sorprendió de repente esa noticia que venía de tan lejos. Muchos no creían que esto nos tocaría, pero un virus no pide permiso y de forma insolente nos mostraba la peor cara, llegando a cuanto lugar del planeta se le ocurría llegar. Fue ahí donde nos tocó cuidarnos, quedando encerrados por varios meses, meses que fueron eternos, los más duros de nuestra existencia.

Que bueno lo del aborto legal, pero ni ahí es una conquista de derechos para las mujeres, ya que los derechos de éstas, en igualdad con los del hombre, llevan muchas décadas de conquistados y garantizados. En la Argentina, desde hoy, una mujer tiene una licencia exclusiva y unilateral por la cual puede suprimir la vida que se está gestando en su vientre, una licencia que no tiene el hombre que en eso participó. Hoy es un día histórico para los argentinos, se rompió la igualdad entre la mujer y el hombre.

Pasó el Día de la Democracia y, aunque Gualeguay aún todavía carga su duelo, siento el deber de cumplir con la reflexión y el análisis político que amerita el momento de cara a los 3 años que le restan a este gobierno, sin herir susceptibilidades, ni traicionar verdades. Ayer se cumplieron 37 años de la asunción de Raúl Alfonsin después de años de dictaduras militares, y, al mismo tiempo, se cumplieron 5 años del cambio que llegó a Gualeguay con Federico Bogdan como intendente, y un año de su reelección, continuada por Verónica Berisso luego de su sorpresiva partida.

Si bien en estos tiempos de informaciones pret-a-porter y verdades pautadas a la medida del mejor postor, hablar de calidad suena a naif y de éxito resulta hipócrita, pretendo exponer, aunque sin demostrar, que honrar la verdad y ser elegido como fuente confiable tal vez no sea tan buen negocio como pervertir realidades, pero permite una vida digna, un sueño reparador y es un modo legítimo de servir a la Democracia.

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