Días pasados, la Sociedad Rural local, principal referente ruralista de la región, e histórico reducto antiperonista, pateó el avispero al tomar distancia del oficialismo nacional, acusándolo de atacar a las pymes, sector al cual representa en gran medida.

A través de una mirada atenta a nuestra realidad, sea la del hogar o la del trabajo, la del club o la del bar, la del mercado o la de la peluquería, veremos que en todos estos lugares existe un factor común: una creciente indiferencia por nuestro destino político.

 

Cada Jornada Mundial de la Juventud nos trae algo nuevo en un molde que casi se repite. Con San Juan Pablo II, Benedicto XVI, y ahora con Francisco, los jóvenes de distintos países y culturas comparten la alegría de la fe. Una fe que mueve a la oración y el compromiso solidario y misionero.

 

En una ciudad, donde muchos son los ámbitos que deben ser ordenados para garantizar la seguridad y la paz de la convivencia y del desarrollo de los ciudadanos, las responsabilidades deben estar claramente definidas, así como también los responsables.

A veces podemos soñar con lo que llamamos “mi lugar en el mundo”. Tal vez unos coincidan en la geografía, aunque seguramente esto está más ligado a las experiencias personales de cada uno. La montaña, la llanura, un lago, el río, el desierto…

Desde que tengo uso de razón veo que el Estado siempre elude sus deberes preventivos para poder aprovecharse de la situación no prevista. Toda la vida, en el ámbito que fuera, los políticos evitaron crear soluciones para poder ser salvadores que merezcan ser reelectos.

Sin ánimo de pelearme con muchos amigos que he leído, y respetando su postura aun no compartiéndola, voy a atreverme a opinar diferente. En parte coincido con algunos, que desde la subjetividad individual o grupal, la definición de prioridades va a enfrentarnos siempre.


No sé si alguna vez te pasó. A mí sí, y en varias oportunidades. Estás en una ruta, y en el kilómetro que te han indicado tomás otro camino secundario. Sin GPS y con pocas referencias. De pronto te encontrás decidiendo si tomar una curva hacia la derecha o continuar en el mismo sentido.

Lamentablemente, nuestros gremios de trabajadores estatales están cooptados por intereses políticos particulares que priman por sobre aquellos de los trabajadores que dicen representar. Así lo han demostrado, y lo demuestran, sus actos y sus dichos.

Cuando una sociedad se defeca en el principio de inocencia, y alienta la condena liviana a través de los medios masivos, sea por redes o por teles, invalida la ley, disuelve el orden, hace pedazos el estado de derecho, y pulveriza la República, a la vez que da rienda libre al caos, a la violencia y a la injusticia.

En el Día de la Salud Universal, renovamos nuestro compromiso con la Cobertura Universal de Salud como un primer paso hacia un Seguro Nacional de Salud como el que propuso Aldo Neri en el gobierno de Raúl Alfonsín.

Hace unos días en un Santuario estuve conversando un rato con un hombre de unos 50 años de edad. Con lágrimas en los ojos me decía: “padre, hace más de 20 años que no piso una Iglesia. Pero siento que esta es mi casa”.

Cuando, en el día a día, uno se encuentra demasiadas veces con excusas de unos y otros que justifican algún derecho a no hacer lo que hay que hacer, o a que las cosas no sean lo que deben ser, y ve que otras sociedades no adolecen de esas excusas, hay algo que anda mal.

Cuando los deportistas se disponen a una competencia importante tienen programada la realización de una serie de ejercicios y prácticas para llegar a la fecha en el mejor estado posible. En otro ámbito, ante la proximidad de una fiesta importante, seguramente realizaremos varios preparativos que nos ayuden a recibir bien a los invitados y pasar con ellos un buen momento. 

Desde que tengo uso de razón, mi país se resiste al orden, hasta derrocarlo, para instalar el desorden, del cual siempre hubo muchos que se beneficiaron. Un desorden que siempre fue bienvenido y que nos condenó a donde estamos.

La realidad nuestra de cada día demuestra, ya sin dudas, que de la ausencia del Estado ordenador, materializada en zonas liberadas, y de la resistencia de ciertos sectores al nuevo modelo cultural, resultan todos los lamentables hechos de violencia.


A todos nos gusta que nos escuchen. Incluso cuando discutimos en casa o con gente de confianza, y notamos que uno se distrae, le decimos “prestá atención, te estoy hablando”.

O entre la espada y la pared. O entre terminar presos o muertos, solo porque sí, cuando, luego de un crimen, los inocentes somos sometidos a un proceso donde priman, por sobre todo, las garantías de los sospechosos.

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