Como si fuera poca la crisis económica que atraviesa el turismo receptivo provincial, al Gobierno no se le ocurrió nada mejor que agregarle una crisis política, como último recurso para encubrir su incompetencia, y empeorar aún más la situación.

En otras palabras, restando apenas un mes de una desastrosa temporada, que había sido anunciada por el sector, y desoída por el gobierno, cuando los actores enfrentan la ya irremediable realidad, la cartera turística provincial, en lugar de enfrentar la situación socorriendo a los afectados, prefirió eludir sus responsabilidades enfrentándose con ellos.

Antes de abordar esta grave situación actual, vale señalar que el sector turístico provincial está representado exclusivamente por la Cámara Entrerriana de Turismo, integrada por genuinos actores directos de la actividad, aquellos que sufren en primera persona los errores del Gobierno.

De este modo, los privados, aquellos nucleados en la CET, son los que están realmente comprometidos con el turismo, y son, al mismo tiempo, los que realmente saben del tema, sea por formación, como los profesionales del tema que la integran, o por experiencia, como los propios empresarios.

Como contraparte, a la cartera turística provincial, sea como Ministerio o como Secretaría, solo le preocupa el crédito político de su gestión, a la vez que allí nadie sobresale por su conocimiento acabado del tema, sino, más bien, por la caprichosa improvisación.

O sea, mientras a los primeros se les va la vida en el negocio turístico, a los segundos solo los ocupa perpetuar su rédito particular: el cargo o algún cargo.

Crónica de una crisis anunciada

En octubre del año pasado, todos ya sabían que la temporada estival entrerriana sería gravemente afectada por los factores climáticos, de la mano de El Niño, y económicos, de la mano de una crisis que se iba a hacer sentir, especialmente, en el sector pyme.

En aquel momento, cuando se debió enfrentar la temporada con política de Estado y gremialismo sectorial, el Gobierno ignoró todas las advertencias y lideró a su antojo al sector al fracaso, con improvisadas promociones, pero sin medidas coyunturales tendientes a paliar el impacto de lo que vendría.

Así fue que al ignorado sector turístico no le quedó otra cosa que confiar y rezar, e invirtió en una temporada que el Gobierno insistía en anunciar como buena. Una vez embarcado, por temor al posible impacto en el mercado, el empresariado temió denunciar la grave situación, y el Gobierno aprovechó bien ese silencio.

De este modo, el sector pasó diciembre esperando la explosión de enero y pasó enero ya sabiendo que nada cambiaría en febrero. Hoy todos saben lo que temían saber y por eso negaban: la temporada fue lo que se sabía que sería, un desastre.

La única diferencia en todo esto es que los políticos enfrentan el desastre con discursos y el empresariado turístico con boletas y boletas de tasas y servicios acumuladas frente a él.

Hoy, las pymes turísticas de la Provincia enfrentan un serio quebranto económico, y el Gobierno, el responsable político de esta situación, se enoja con ellos, sigue negando la realidad, y, para disimular todo, los acusa de politizar el problema.

Ya no caben dudas de que el turismo entrerriano demanda una cartera turística que, con políticas públicas y acciones concretas, en conjunto con el sector privado, no solo publicite la actividad, sino que la ordene, la promueva y la proteja en toda su dimensión, respondiendo así a un reclamo de años.

O sea, ese sector no puede tolerar más paracaidismo partidario como los de Fuertes y Gaillard, sino que exige un nivel político a la altura del destino, dentro del cual conviven cientos de empresarios pymes y miles de trabajadores, hoy unos y otros seriamente comprometidos.

Tan comprometidos que demandan la intervención inmediata y directa del Gobernador, quien debe dejar de mirar para otro lado e intervenir con medidas concretas orientadas a rescatar el sector de la situación a la cual lo condenaron.

Caso contrario, el destino seguirá en manos de quienes no saben ni les importa, ignorando a quienes sí saben y sí les importa

Norman Robson para Gualeguay21