Una gestión definitivamente antipática y una propuesta revelada como corrupta y misógina, han sumido al pueblo de General Galarza en una angustiante incertidumbre. Obligado a elegir entre uno y otro, lo antipático se impone ante lo repudiable.

El universo democrático de Galarza es del orden de los 4 mil votos y estaba, antes de las PASO, disputado por la intendente, Tita Leggerini, por Jeremías Reichel, señalado como referente camporista del kirchnerismo, y un dirigente de poca monta, Cabeza Menescardi, que fue bienvenido en el sector peronista en esta onda de voluntarismo bien intencionado.

En ese marco de propuestas, con divisiones en Cambiemos, donde un sector del radicalismo enturbió la disputa, y con distancias en el propio peronismo, Menescardi levantó más de 1500 votos, Reichel 1000, y la actual intendenta solo 500. En números redondos, otros 500 se fueron entre Zelaya, en blanco, y ausentes.

En ese escenario, todo hacía casi indiscutible la victoria de Menescardi y Erro, su candidato a senador, quien, con esos votos, aseguraba su triunfo por sobre Morchio en el departamento y los fueros necesarios para seguir eludiendo la justicia.

Ahora bien, el primer dato que surge del escenario post PASO es que unos 500 votos de Menescardi eran radicales de Della Giustina, candidato a senador en la interna de Cambiemos, razón por la cual volverían a su sector de origen.

De este modo, tendríamos a Leggerini y Menescardi con mil votos cada uno, y definirían la elección los mil de Reichel y los 500 de Zelaya y desconocidos.

Por otro lado, según versiones oficialistas, no serían pocos los votantes de Cambiemos que, aparte de los de Della Giustina, se metieron a terciar en la interna justicialista a favor de Menescardi por temer una victoria de Reichel.

Más allá de este dato de volumen incierto, desde el sector justicialista reconocen que la mitad de los votos de Reichel se irían con Leggerini y la otra mitad con Menescardi.

Del mismo modo, referentes de las dos veredas coincidieron en señalar que el voto de Galarza en más pensado que el de otras ciudades, destacando que la masa independiente, mayoritaria, elaboran su decisión y nunca votaría a Menescardi para que dirija la ciudad, especialmente recordando sus antecedentes en La Academia.

Con esta evaluación más profunda del escenario post primarias, y a pesar de la profunda antipatía cosechada por Leggerini a lo largo de su controvertida gestión, la disputa quedaría empatada.

Ahora bien, días atrás, se viralizaron sendos audios a lo largo de los cuales Menescardi desnudó sus verdaderas intenciones y su desprecio por la mujer, desatando la indignación de todo el pueblo. En estas grabaciones, Menescardi exhibe algunos de sus planes al asumir, a la vez que se refiere de modo misógino, y muy violento, a la Intendenta y a otra mujer.

Esta nueva imagen de Menescardi sumó más espanto a la elección, y, ahora, los galarceños deberán entrar al cuarto oscuro espantados por un desprolijo misógino que ya les adelantó que quiere ser intendente para salvarse él y su grupo de allegados, o una arbitraria y déspota intendenta que, aunque austera y honesta, fue castigada por sus gobernados.

Por último, los antecedentes se Erro comenzaron a conocerse en Galarza, y la gente estaría comprobando cierta triste coherencia entre uno y otro, aunque Menescardi aún está lejos de tener tantas denuncias como su candidato a senador.

De esta manera, el empate técnico inicial entre los votos genuinos de uno y otro, y los repartidos de Reichel, el espanto provocado por Menescardi favorecería a Leggerini, quien, no es corrupta, y es mejor para Galarza, aunque moleste a sus gobernados.

Norman Robson para Gualeguay21