El pasado fin de semana, por decimonoveno año consecutivo, Gualeguay, la Capital Provincial de la Cultura, con otro exitoso encuentro, fue epicentro de la actividad coral nacional. A pesar de aquel título, y de esta performance, el encuentro sigue sin contar con el interés político, y todo se hace con el esfuerzo de sus integrantes.

En esta oportunidad, llegaron a la ciudad coros y grupos vocales de la provincia y del país. Coreutas de la Ciudad de Buenos Aires, de Vicente Lopez, de Rosario, de Crespo, que invirtieron su tiempo y su dinero en participar de este nuevo encuentro. Los anfitriones, vecinos comunes, a puro pulmón, dejaron todo para recibirlos de la mejor manera.

De ese modo, con gran convocatoria de público, la música coral fue protagonista en la Iglesia Nuestra Señora de Pompeya, en la Iglesia Cristiana Bíblica, en el Complejo Educativo Héctor y Sara Salas de Berisso, y en el Club Social, al igual que por la calle San Antonio y en la Plaza Constitución, donde el público gualeyo pudo disfrutar, gratuitamente, de la mejor música coral.

Al irse, los visitantes celebraron la calidad de tan enriquecedor evento, y felicitaron a los coreutas locales por la faraónica organización, evidentemente concretada en total soledad. Algunos, incluso, reconocieron en la intimidad que la indiferencia oficial fue evidente.

No era para menos. A lo largo de las tres veladas no se detectó presencia oficial alguna. "Ni un funcionario se acercó", lamentaron algunos. Ni siquiera instruyeron a Tránsito para un adecuado corte en el CantaCalle o frente al Club Social. Ni algo de infraestructura lumínica en la exquisita masa coral realizada en la retreta de la plaza Constitución.

Muy por el contrario, a sabiendas de que en los últimos 19 años, a principios de noviembre se realiza el tradicional encuentro coral, la gestión actual organizó diversos eventos en la Costanera local que, por su carácter, postergaron el evento coral a un segundo o tercer plano.

Definitivamente, por enésima vez, la cultura pública demostró su ausencia en la Capital de la Cultura. Pero la gente de nuestros coros ya está acostumbrada a esto: Erro les trajo a Soledad Pastorutti para que nadie fuera a los coros. O sea que esto no es nuevo. Cuatro años de Jodor, ocho de Erro y cuatro de Bogdan pasaron sin que ninguno le preste la debida atención a un evento que nos destaca en todo el país, e, incluso, en los países limítrofes.

Es la prepotencia del trabajo y el compromiso de quienes lo llevan a cabo lo que sostiene e impone un evento. En Gualeguay, curiosamente decretada Capital Provincial de la Cultura, ponen su esfuerzo personal en la actividad coral unas sesenta personas, que se encuentran en media docena de coros o grupos vocales.

O sea que hay tantos o más coreutas que cultores de otras disciplinas culturales o, incluso, deportivas, y merecen, por lo menos, la misma atención.

Afortunadamente, a pesar del esfuerzo público en contra, el Gualeguay coral superó con gran éxito su decimonoveno desafío y va por su 20° Aniversario en el 2020, para el cual, seguramente, con o sin la simpatía oficial, estará nuevamente a la altura de las circunstancias.

Respecto de la actividad coral gualeya, el Profesor Marcelo Ortíz Rocca, un reconocido director coral de destacada proyección nacional e internacional, y que ha participado del encuentro gualeyo las últimas dieciséis ediciones, insiste, a viva voz, en que la categoría y trascendencia de este encuentro están entre los mejores del país.

El maestro también afirma que Gualeguay es reconocida por coreutas y directores desde Río Grande, en Tierra del Fuego, hasta Tafí del Valle, en el norte argentino, mientras que Dagmar, una coreuta brasilera fan del Juan Sebastián y de Gualeguay, vino nuevamente desde Brasil a disfrutar del encuentro.

Por último, vale rescatar lo más positivo del fin de semana: que los gualeyos demostraron que no pierden las esperanzas de que, algún día, nuestra ciudad, y sus gobiernos, puedan honrar ese título de Capital Provincial de la Cultura con políticas y actitudes que fomenten nuestra identidad, que tributen a nuestra soberanía, y que abonen nuestras riquísimas producciones culturales.

El colmo

Una de las principales autoras intelectuales de este evento, y directora del principal grupo vocal de la ciudad, es la Directora de Cultura de la Municipalidad, responsable de la cultura pública local. Si ella no pudo torcer esta historia...

Norman Robson para Gualeguay21