A pocos días de la Semana Santa, mientras el virus parece redoblar su apuesta, los medios masivos advierten sobre la amenaza de sus nuevas cepas, y la Nación, la Provincia y la Ciudad adoptan posiciones para enfrentar este nuevo escenario otoño-invierno. De no mediar un pico extraordinario, en Entre Ríos y Gualeguay primaría la idea de reforzar protocolos sin imponer restricciones. Pero el desafío sigue siendo alinear fuerzas y recursos en ese sentido.

El contexto

Días pasados, el Gobierno Nacional dispuso dos indicadores para limitar la circulación en el país, a partir de los cuales los gobernadores e intendentes están autorizados a tomar medidas de control. Según éstos, se podrá restringir la circulación cuando la cantidad de casos de las últimas 2 semanas, dividida por la de las 2 anteriores, resulte mayor de 1,20, o que sea superior a 150 contagios cada 100.000 habitantes. Al mismo tiempo, eximió a la administración pública de asistir a sus lugares de trabajo por esta semana, e invitó a los demás ejecutivos a hacer lo propio.

Por otro lado, de ser cierta la información que circula, la Argentina ya tendría circulación comunitaria de las cepas más virulentas del virus, como ser la británica y la brasileña, mucho más contagiosas y con dudas sobre la eficacia de las vacunas.

Frente a todo esto, y de cara a la Semana Santa, el Gobierno Provincial dispuso estos días no tomar medidas y, en su lugar, se reunió ayer con los intendentes para profundizar la articulación con los mismos, y reforzar las políticas de cuidado y todo lo que tenga que ver con el cumplimiento efectivo de los protocolos, para, así, poder mantener los regímenes actuales de circulación.

Gualeguay

En este contexto, y sabiendo que, según los últimos datos, Gualeguay tuvo 11 nuevos casos, mientras que trasendieron 13 nuevos en Galarza para hoy, el Poder Ejecutivo local se reunió anoche con su Comité de Crisis para evaluar la situación local y definir los pasos a seguir.

En tal sentido, trascendió al cabo del encuentro que la actitud del gobierno local es expectante, atenta a los nuevos casos que puedan surgir, pero si abocada a reforzar el cumplimiento de los protocolos en todos los órdenes, especialmente en lo que se refiere al acatamiento estricto de los horarios, del distanciamiento y del uso del tapaboca. 

En este sentido, el desafío sigue siendo el desborde nocturno fuera del circuito formal de la gastronomía, especialmente en las llamadas fiestas clandestinas y en todas aquellas que la situación pueda desbordarse. En este aspecto están sobre la mesa pública los casos de local céntrico que incumple las reglas con total y alevosa impunidad, y lo ocurrido en el comité departamental de la UCR.

Respecto del primer caso, luego de semanas de inacción, recién ayer la Justicia municipal de faltas se avino a ordenar la clausura del referido local luego de múltiples infracciones. Al mismo tiempo, el Poder Ejecutivo incluyó a las dos juezas de faltas en el Comité de Crisis, con la clara intención de que tomen consciencia sobre la gravedad de la situación y la importancia de sus procedimientos en el ordenamiento de la ciudad.

Por el otro lado, respecto de lo ocurrido en la casa radical, más allá de cualquier connotación política aprovechada por la oposición, lo cierto es que muchas fiestas organizadas cumpliendo los protocolos terminan desmadrándose en horario y cantidad de gente. Esta problemática exige, al igual que las clandestinas, la presencia de las autoridades neutralizando los desbordes.

Resistencia

Lamentablemente, la situación se complica aun más cuando no todas las partes tiran en el mismo sentido y, encima, algún sector recurre a la violencia en respuesta al orden necesario, cuando es indispensable, sino vital, el alineamiento de todas las fuerzas y todos los recursos detrás de las mejores soluciones a la grave problemática que enfrenta la sociedad hoy.

Esta resistencia sale a la luz en sectores políticos propios y ajenos interesados más en protagonismos públicos particulares que en la crisis actual, así como surge en un grupo de vándalos cuando atacan, y solo dañan, los vehículos municipales estacionados en el predio de la Asistencia Pública.  

En definitiva, la situación es en extremo compleja y amerita el compromiso público y político de todas las partes, tanto del gobierno como de los gobernados.

Norman Robson para Gualeguay21