A poco menos de un año de la definición de candidatos, en todas las facciones locales ya se barajan nombres. En los distintos bunkers buscan el mejor candidato, sin importar si sabe o puede solucionar los problemas de la ciudad. Solo importa que mida bien. Sin dudas, las soluciones no las traerá un mesías con sus apóstoles, interesados en un cargo, un flash o un vuelto, sean del color que sean sus camisetas. Los problemas gualeyos solo se resuelven con un equipo de gente comprometida con la sociedad y con ganas de trabajar por ella. Otro mesías solo seguirá nutriendo sus propios ricos en un pueblo de pobres cada vez más pobres. Gualeguay merece un cambio.

Por estos días, y en algunos casos desde el año pasado, en los distintos reductos políticos de Gualeguay ya se barajan mediciones con nombres que puedan garantizar una victoria en las próximas elecciones de 2023. Miden su imagen en el electorado para ver quién está mejor parado en una carrera proselitista. En esta ciudad, el bogdanismo, el radicalismo y el Pro, por un lado, más la Cámpora, el errismo y el bordetismo, por el otro, ya buscan, así, la forma de seguir con poder en el 2023, entendiendo poder por un cargo, el cual, cuanto mejor remunerado, más poderoso.

Pero en esta búsqueda solo interesan el prestigio de una cara y/o un nombre, y la simpatía que puede despertar en el "mercado". Nadie busca una persona capaz de gobernar y darle solución a los problemas gualeyos en el marco de un proyecto político. Ni siquiera tienen un proyecto político.

Los problemas gualeyos

La realidad gualeya de las últimas décadas está signada por el desorden en la convivencia, por una desacertada administración, y por el nulo desarrollo, todo en un agreste escenario de ausencia de Estado, de autoridad, y de gobierno. En lugar de esto, primó siempre la improvisación en favor de intereses personales o partidarios, y nunca beneficiando al pueblo según algún proyecto político de gobierno.

De ese modo, Gualeguay quedó postergada y decayó en la calidad de vida de sus vecinos. Prueba de eso son las calles, el tránsito, la inseguridad, el desempleo, los ranchos, la droga, todo en dramático contraste con los discursos de sus políticos y el silencio de su sociedad civil. Nuestros "nopuedos" de cada día dan fe de nuestra situación. No puedo comprar, no puedo vender, no puedo laburar, no puedo dar laburo, no puedo crecer, no puedo curarme, no puedo estudiar, no puedo aprender, no puedo defenderme, no puedo...

Pero los políticos gualeyos, al igual que todos los políticos, en su indiferencia, solo atienden su juego.

Lo que está en juego

Los dirigentes de todos los espacios, en una y otra vereda, junto a muchos de sus seguidores o militantes, tienen un cargo público que les permite vivir relativamente bien. Si bien para algunos ese puesto no es tan importante, para muchos significa su único ingreso, y para otros tantos un muy buen pasar. Esto quiere decir que en todos los bandos está en juego la olla y la prosperidad de muchos, sin distinción alguna de rango.

Por ejemplo, veamos algunas hipótesis. Si Frigerio llega a ser Gobernador en el 2023, algunos de los perdedores se volverían al llano, y otros, del lado del ganador, capaz, podrían dejar el llano y acceder a algún cargo en la provincia. Esos que volverían al llano solo zafarían si su sector ganara las elecciones locales y pudieran prenderse. Algo similar podría pasar con otros que hoy estén al frente de algún organismo nacional si perdiera el kirchnerismo en la Nación. Estos se volverían a casa y otros, del bando ganador, podrían ocupar esos lindos cargos. Bueno, en esta situación se encuentran casi todos, a uno y otro lado.

Como se puede apreciar, la contienda provincial, que hoy favorece cómodamente a Frigerio, sin lugar a dudas, influye en la discusión local. Es por eso que, por estos lados, la posible derrota del Frente de Todos en la provincia, por la cual muchos perderían su cargo, solo sería zafable con una victoria local, la cual les permitiría a los cesantes acceder a nuevos cargos. De este modo, son muchos los militantes que temen perder el puesto que tienen desde hace mucho en alguna repartición provincial, y son no son tantos aquellos alistados en la Municipalidad.

Eso es lo que realmente está en juego para quienes hoy buscan un candidato, un mesías que los salve. A ellos no les importa ni la ciudad ni su gente, solo el poder y el cargo. 

Un nombre no alcanza

Ahora bien, la duda está en si alguno de estos candidatos a ser candidato pueda tener las condiciones que exige nuestra ciudad para ser gobernada y sacada adelante, ya que no las tuvieron quienes los precedieron, ni quienes aconpañaron a ésos. Sin lugar a dudas, es muy difícil que alguno de este concierto gualeyo actual pueda tener el compromiso o el interés necesarios para resolver los problemas gualeyos. Y si, por algún milagro, hubiera alguno, con uno solo no alcanza.

Los problemas gualeyos no los resuelve un gobierno de uno, por más mago o superhéroe que sea, sino un equipo, y uno cuyos miembros comulguen el mismo compromiso y las mismas ganas de trabajar. Solo una media docena de personas, interesadas en Gualeguay, en su gente, en lo común más que en lo individual, dispuestas a sacrificarse por su ciudad, y estrictamente en el marco de un proyecto de gobierno, pueden transformar en serio la realidad local. 

Son tan importantes el compromiso y la dedicación de quienes gobiernen, como el cómo gobernar. Es indispensable un proyecto que establezca los pasos a seguir para cada objetivo, y ponga a todas las partes detrás de todos esos objetivos, para lograr una convivencia en paz y una administración eficiente que permitan desarrollar a la ciudad y su gente.

Conclusión

En definitiva, una cosa es lo que los políticos buscan, y una muy distinta es lo que los ciudadanos precisamos. Dentro de poquito más de un año tendremos que votar, y, por eso, todos buscan su Mesías, ese que los salve. La pregunta del millón es qué haremos los ciudadanos por nosotros mientras ellos se salvan.

Norman Robson para Gualeguay21