Una visita diplomática oficial a una ciudad como Gualeguay, sea de quien sea, y para lo que sea, nunca es un hecho menor. Días pasados, visitaron nuestra ciudad autoridades del área Sudamericana del Parlamento  Internacional de los Estados para la Seguridad y la Paz. Más allá de los títulos, se trata de un organismo intergubernamental de carácter internacional, con todo lo que eso implica, que posó sus ojos en Gualeguay. En otras palabras, esta visita sintetiza oportunidades de inimaginables beneficios para los gualeyos que no deben desperdiciarse.

La globalización ya nos ha dejado bien claro que las distancias y los tiempos ya no son los de antes, y, por lo tanto, tampoco lo son las oportunidades. Es por eso que la diplomacia hoy es la estrella de las oportunidades socioeconómicas a lo largo y a lo ancho del mundo, pues tiene el poder de unir necesidades con soluciones. Hoy, las instituciones diplomáticas son las dueñas del tablero mundial, donde las fichas son los protagonistas, sin ninguna distincion de tamaño, del gran juego del desarrollo.

En este contexto, el pasado 30 de agosto, visitaron Gualeguay el Dr. Addelnabe Ramussen, Embajador para el área Sudamericana del Parlamento  Internacional de los Estados para la Seguridad y la Paz, y la Lic Angeles García Mihura, su Directora de Derechos Humanos y Acción Social, para mantener una intensa agenda con autoridades, particulares y la prensa local. Su intención, en esta oportunidad, fue difundir, tal cual lo ha hecho en la provincia y el país, el potencial de un vínculo con el país africano Guinea Ecuatorial.

Sin lugar a dudas, ese joven país significa oportunidades, ya que su economía está en pleno crecimiento, y necesita crear vínculos con todo el mundo para el intercambio comercial, cultural y turístico. Es todo lo contrario de China: chiquito, y con menos de 2 millones de consumidores, pero es un paraíso social que es la puerta chica a una región de 200 millones de africanos. Para darnos una idea, en Guinea Ecuatorial se habla español, no importan comodities porque no tienen con qué manufacturarlos, y sus habitantes cobran 6 mil euros mensuales, en efectivo, por las regalías del petróleo.

Pero, más allá de eso, son las oportunidades potenciales que está relación puede significar para la sociedad gualeya. Cabe recordar que el Parlamento Internacional de los Estados para la Seguridad y la Paz es un organismo intergubernamental de carácter internacional que promueve en el mundo la paz, la defensa de la vida y los derechos humanos. Son los objetivos de esta entidad "fomentar la gobernanza democrática, contribuyendo al diálogo y a la cooperación interparlamentaria; Proteger y promover los Derechos Humanos, defendiendo a quienes se les ha negado justicia y libertad; y consolidar la Paz, promoviendo la resolución de conflictos y la seguridad y el desarrollo sustentable".

En resumen, la visita a nuestra ciudad de Addelnabe Ramussen y García Mihura, de ser abonada y aprovechada, puede abrirnos un sinnúmero de beneficios aparte de un convenio puntual de negocios. Para Gualeguay, esta es una oportunidad de impredecibles dimensiones, que puede redundar en el desarrollo de industrias de alto valor agregado, en la incorporación de recursos sociales, en la puesta en valor de nuestros patrimonios naturales y culturales, etcétera, etcétera. 

Con la globalización y las nuevas tecnologías, los acuerdos bilaterales dejaron de ser exclusivamente entre naciones para convertirse en relaciones dinámicas entre oferentes y demandantes. Tal vez mirar ésto hoy, en plena crisis, en un país sin rumbo, no despierte el debido interés, pero, sin dudas, es una oportunidad que Gualeguay no debe desperdiciar.

Norman Robson para Gualeguay21