Días pasados, los entrerrianos descubrieron con escozor que su gobierno provincial aprovechaba su plataforma educativa para promover en los jardines de infantes públicos un perverso cuento infantil titulado "El gorila gorilón", el cual aprovecha, con alevosía, la inocencia de los niños para instalarles el odio hacia quienes piensan políticamente diferente. El cuento.

En este "cuento", Matías Finucci Curi, su autor, muñido de burdos recursos literarios, y adjudicando a distintas especies del reino animal conductas que en nada le son propias, intentó, con falsos conceptos, desacreditar al gorila acreditando a la abeja reina y sus abejas obreras, a la hormiga reina y sus hormigas obreras, y a un pajarito y a las aves en general.

Más allá de la mala calidad de factura del cuento, queda claro que por los términos utilizados que el mismo tiene la indudable intención de atacar la imagen ante los niños de quienes no creen en el asistencialismo populista, sino que profesan la cultura del trabajo, del esfuerzo y de la justicia de los méritos, a la vez que busca realzar la de quienes están en favor de que todos, sean trabajadores o haraganes, tienen derecho a todo.

Al utilizar una plataforma estatal para imponer esta lectura en los jardines de infantes públicos de la provincia, el Gobierno, y su Consejo General de Educación, no solo atentan contra la libertad de pensamiento, sino que explotan la ignorancia infantil para imponer doctrinas políticas.

En estos tiempos en que las mayorías juveniles creen que el Che era peronista, e ignoran que el primer facho argentino fue el propio General Perón, vale rescatar el origen del término "gorila". Este término nace en la década del cincuenta de una forma muy curiosa. En una escena de la película Mogambo, estrenada esos años, unos rugidos asustan a Grace Kelly y ésta se lanza a los brazos de su enamorado, Clark Gable. Para tranquilizarla, el galán cinematográfico le dice a la diva: "calma, deben ser los gorilas".

A partir de esta escena, al año siguiente, el programa cómico La Revista Dislocada presenta un sketch totalmente ajeno a la política donde un coro decía: "Deben ser los gorilas, deben ser, que andarán por ahí". Entonces, como eran épocas de efervescencia política por el inminente golpe contra el General Perón, el público interpretó que se refería a eso. De ese modo, desde entonces, los antíperonistas tienen el mote de "gorilas".

El gorila gorilón, el cuento

El gorila gorilón tenía mucho de todo, muchas bananas y enormes palmeras donde descansar. Tanto tenia, que nada le faltó nunca, y nada le faltará jamás. Nadie entendía porque el gorila gorilón, que tanto tenía, se enfadaba cuando alguien recibía una ayuda. "Eso no está bien", gruñía con furia. "Si lo quiere, que se lo gane el sólito".

Un día, pasó una abeja que, por.haberse lastimado un ala, no podía volar, y, como no podía volar, no podía trabajar recolectando el pólem de las flores. Entonces, la abeja reina decidió darle el alimento necesario para vivir hasta que se cure.

"Eso no está bien", gruñó con furia el gorila gorilón. "Si lo quiere, que se lo gane ella solita".

Una tarde, se encontró con una hormiguita que se había lastimado una de sus patitas, y como se había lastimado una de sus patitas, no podía buscar un remedio para su hijita. Entonces, la hormiga reina decidió darle el alimento y los remedios necesarios para que se cure.

"Eso no está bien", gruñó con furia el gorila gorilón. "Si lo quiere, que se lo gane ella solita".

Una noche, encontró un pajarito llorando porque la tormenta le había roto su casita, y como la tormenta le había roto su casita, no tenia lugar para cuidar sus pichones. Entonces, las aves del lugar se juntaron para regalarle un nido.

"Eso no está bien", gruñó con furia el gorila gorilón. "Si lo quiere, que se lo gane ella solita".

Un día, el gorila gorilón se enfermó, y como se enfermó, no tenía fuerzas para trepar a buscar bananas, y como no alcanzaba las bananas, no podía cambiarlas por remedios. Entonces, vino la abeja reina, y le dio comida. Vino la hormiga reina, y le dio remedios. Vinieron las aves, y le recolectaron las bananas.

"Gracias", dijo el gorila gorilón. "No te preocupes" le dijo la abeja, "el bienestar lo conseguimos entre todos y todas, y de los problemas no se sale en soledad".

Gualeguay21