En estos tiempos de perversión política, en que la división de poderes es un cuento, y en que todo es funcional a unos u otros, el único voto negativo del Senador Francisco Morchio a la Ley de Paridad de Género, por honesto y coherente, en contra de lo simpático, popular y conveniente, es noticia. No solo no levantó la mano, sino que expuso sus razones ante una nutrida audiencia de funcionarias del oficialismo previncial y nacional.

El viernes pasado, en una sesión legislativa preparada para la oportunidad en el Centro de Convenciones de Paraná, planteada como una fiesta democrática a la que habían sido invitadas funcionarias y agentes del Estado, el Senado de Entre Ríos aprobó el proyecto que establece el Principio de Paridad de Género en la conformación e integración del Poder Legislativo, Poder Ejecutivo, Poder Judicial, Partidos Políticos, Asociaciones, Colegios y Consejos Profesionales.

En ese marco, era impensado que alguno, por más que en su intimidad no estuviera de acuerdo, se atreviera a oponerse a una ley que dice conquistar justicia para las mujeres, ya que sería políticamente antipático, y quien lo hiciera, mínimamente, sería tildado de machista y misógino. Pero el Senador Morchio sorprendió a todos privilegiando su honestidad y coherencia votando según sus convicciones y justificando cabalmente su voto.

Como si fuera poco, el presidente del bloque de senadores de Juntos por el Cambio fundamentó su decisión haciendo uso de la palabra, de modo que quedara bien claro a todos los presentes cuales eran las razones que motivaron su desacuerdo con la ley que se estaba votando.

En su exposición, el legislador gualeyo fundó su voto en su convicción sobre la importancia de la idoneidad en la actividad pública, especialmente en estos tiempos de aguda crisis, ya que la Provincia necesita que quienes vayan a ocupar un cargo sean los mejores preparados para el mismo.

Al mismo tiempo, Morchio recordó que la propia Constitución Nacional pone como condición la idoneidad de los funcionarios. En su artículo 16 dice que "todos los habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad". 

"A la hora de necesitar respuestas, a la gente no le importa el género de quien se las dé", explicó el gualeyo, y redobló su apuesta sosteniendo que se trataba de un proyecto innecesario en estos momentos. "Esta ley, que podría haber sido necesaria hace 35 años, no es una necesidad para la sociedad de hoy", sostuvo, e insistió en que Entre Ríos necesita y merece a los mejores, sin importar que sean mujeres u hombres.

Ante la atenta platea, Morchio recurrió al ejemplo de mujeres cuya trayectoria política demuestran su punto. Mujeres que no necesitaron de una ley para destacarse en la política, y, ante los presentes, recordó que la propia Vicepresidente de la Nación, la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, quien sin ley alguna que la amparara fue dos veces Presidente de la Nación. 

Del mismo modo, el legislador puso también como ejemplos a Maria Eugenia Vidal, a Patricia Bullrich, a las actuales gobernadoras como Alicia Kirchner y Anabela Carreras, y a la propia vicegobernadora de la provincia, allí presente presidiendo la sesión, quienes no necesitaron ley de paridad para ganarse sus cargos. También recordó a las ministras Rosario Romero, Marisa Payra y Sonia Velázquez, y a la titular de Vialidad, Alicia Benítez de Feltes.

La lista de ejemplos siguió, y, entre tantas, Morchio recordó que General Galarza fue gobernada 20 años por mujeres como Julia Whitman y Tita Liggerini, que Nancy Miranda fue dos veces electa senadora sin cupo, y que en su departamento hay tres juntas presididas por mujeres.

Por último, y por si quedaba alguna duda, el legislador aclaró que no estaba votando en contra de las mujeres, sino en defensa de la idoneidad. De ese modo, el legislador no solo dejó demostrado, sin lugar a dudas, el carácter innecesario e inconveniente de dicha ley, sino que ofreció una lección democrática que debe ser noticia.

Gualeguay21