Por estos tiempos, Entre Ríos sufre el impacto de un combo de factores. El clima, la salud, la economía y la política parecen confabular en contra del entrerriano del interior provincial. Una situación que desnuda la ausencia y el abandono del Estado, la imposibilidad de éste de solventar una estructura pública sobredimensionada, y la carencia de políticas publicas que alienten el desarrollo genuino de la sociedad. Juan Diego Etchevehere apunta cómo responder a ésto desde las instituciones.

La angustia por la sequía primero, la impotencia ante los estragos de las grandes lluvias después, el miedo por la llegada de la segunda ola de covid, la intranquilidad ante la creciente inseguridad, la desesperación por la inflación y la recesión, y, como si fuera poco, la incertidumbre ante el indeciso rumbo de los gobiernos, son emociones que dominan la realidad del entrerriano de tierra adentro en nuestra Provincia, ya que ve, impotente, cómo todo esto atenta contra el presente y el futuro de su desarrollo individual y colectivo.

Por su parte, el ruralismo siempre ha enfrentado a los gobiernos desde una posición estrictamente sectorial, resistiendo el avance tributario sobre los resultados agropecuarios, en todas sus variantes, y reclamando mejores servicios del Estado, como seguridad y caminos. Pero esta nueva realidad que vive el país en general, y Entre Ríos en particular, insinúan la necesidad de exigir un protagonismo más amplio de las instituciones.

Juan Diego Etchevehere es un reconocido empresario y dirigente entrerriano, quien ha presidido el Consejo Empresario de Entre Ríos, y fue delegado del Enacom para Entre Ríos, y que hoy aspira a ser director de la Sociedad Rural Argentina por el Movimiento Compromiso Federal. A él le planteamos esta inquietud, y éstos fueron sus principales conceptos.

Al respecto, Etchevehere reconoció que "la Argentina en general, y Entre Ríos en particular, hace décadas que vienen presentando fuertes indicadores negativos en los principales aspectos de la vida en sociedad: Educacion, Justicia, Salud, Seguridad y Economia", a la vez que agregó que "la pandemia, que golpeó fuerte a nuestro país, sólo corrió el velo rápidamente, y dejó al descubierto la incidencia negativa de nuestra burocracia estatal". 

"Los malos gobiernos y las malas decisiones de nuestros gobernantes posicionaron a la Argentina entre los países más aislados, con mayor presión tributaria, menor inversión, mayor inflación y más pobreza de la región y del mundo", entendió el dirigente, y señaló que ésto era "algo imposible de imaginar hace no tanto tiempo atrás". 

Respecto del potencial de nuestra provincia, Etchevehere remarcó que "Entre Ríos es naturalmente rica, tanto en recursos humanos, como naturales", y, a pesar de eso, "presenta hoy índices alarmantes en atracción de capitales, en presión impositiva, en infraestructura vial urbana y rural, y en el poder adquisitivo de sus habitantes, entre otros", al tiempo que enfatizó: "Y como si eso fuera poco, presenta también un Estado provicial en default".

Consultado sobre el rol del sector agropecuario argentino en este contexto, el empresario entrerriano entendió que tienen mucho para aportar. "Nuestro país y nuestra provincia nacieron y se desarrollaron de la mano del campo. Se hicieron juntos, no solo desde el punto de vista productivo y económico, sino, también, desde lo más profundo de nuestra cultura, con los valores y las tradiciones", entendió. "Nuestro ADN como sociedad tiene como origen la vida rural", sintetizó.

Tal es su convicción, que Etchevehere ve hoy al campo como parte de la solución a los principales problemas que nos aquejan, y justifica este concepto sosteniendo que "con muy pocas medidas de aliento, el campo puede volver a generar riquezas a lo largo y ancho del país, puede extender su cultura de trabajo a toda la sociedad, puede atraer inversiones, puede desarrollar industrias, puede reflejar sus valores y puede dotar de los recursos económicos necesarios para que nuestro país y provincia alcancen un lugar privilegiado en el concierto internacional de naciones".

De ese modo, sostiene el ruralista, "se podrán modificar las estructuras y generar motivaciones sociales para que vuelvan a resurgir, en la Argentina, la educación, la salud y la justicia que alguna vez nos distinguieron por su excelencia en el mundo entero". Para lograr esto, asegura que "solo es necesario que dejen trabajar a los productores agropecuarios, que les den libertad para producir y comercializar sus productos con el mundo, y que no los persigan, ni los traten de enfrentar con la sociedad para beneficio de unos pocos gobernantes".

Por último, Etchevehere cerró sus conceptos afirmando que "la vida del conjunto de la sociedad entrerriana y argentina puede ser diferente, puede ser mucho mejor que la actual", y aseguró que eso "solo depende de nosotros mismos, de las decisiones que tomemos, y del rumbo que adoptemos".

En síntesis, el dirigente entrerriano aseguró, y acompañó con argumentos, que el campo es parte de la solución y no del problema argentino, y, mucho menos, es el enemigo, ya que solo se resolverán nuestras miserias económicas, sociales y culturales, trabajando y produciendo.

Norman Robson para Gualeguay21