Días pasados, personal de la Municipalidad de Pueblo General Belgrano irrumpió en el complejo Termas de Gualeguaychú para clausurar el lugar y, para cumplir con la orden, echaron del lugar a los turistas que se encontraban en las piletas. Daniel Almeida, uno de los titulares de la empresa, reconoció que la empresa se encontraba en falta, pero resaltó que se trata de un trámite burocrático de 3 millones de pesos y reclamó sobre las formas en que se procedió, sin aviso alguno como para desocupar el complejo. Quieren vender.

De acuerdo a lo manifestado por el propio Almeida, el complejo, en ese lugar desde antes de que se fundara Pueblo General Belgrano, se encontraba en falta por adeudar los planos actualizados del lugar, un trámite cuyo vencimiento ya había sido prorrogado, y había vencido semanas atrás. Cabe destacar que esta empresa termal fue afectada por dos años de pandemia y, a pesar del cierre, mantuvo toda su nómina de trabajadores. En ese sentido, Almeida señaló que el incumplimiento de tan millonario compromiso se debe a que aún se están recuperando de aquello, y todavía se les complicaba erogar semejante suma.

Ahora bien, si bien reconoce que se encontraban en falta, y que podría caber la clausura, Almeida reclama, por un lado, la intolerancia de las autoridades cuando para las empresas turísticas que recién se están recuperando afrontar trámites burocráticos millonarios aún es imposible, y, por el otro, el proceder con la medida sin avisar antes, entrando con dos patrulleros al predio y expulsando del mismo a los turistas que se encontraban en el mismo, sin ningún tipo de consideraciones. "Nos trataron como delincuentes", manifestó el empresario.

El daño ocasionado es grande, no solo al complejo termal donde trabaja mucha gente para recibir a miles de turistas al mes, sino al propio Pueblo General Belgrano. Por ejemplo, una mujer de Buenos Aires que eligió ese complejo termal para recuperarse de un ataque de pánico fue "corrida" de la piletas por los agentes municipales, mientras otros arreaban a los gurises hacia donde estaban los padres. "Un cuadro lamentable", sostuvo un empleado del lugar, y agrego: "esa gente no vuelve más".

Por último, Almeida manifestó que, después de décadas trabajando por el turismo desde ese complejo, hoy, si aparece algún interesado, lo venden de inmediato. "No vale la pena, mucho esfuerzo para que quienes tienen el poder, y no saben de trabajo, ni esfuerzo, ni sacrificio, te lo cierren así porque no cumpliste con un trámite", entendió alguien cercano a este emprendimiento familiar.

Gualeguay21