Ricardo Echegaray, el funcionario ultrakirchnerista que decide quién compra dólares y tiene acceso a información sensible sobre cada uno de los argentinos, tiene una historia muy particular que muchos todavía desconocen y que es reconstruida en “Fuera de Control”, una investigación periodística de Matías Longoni que acaba de ser lanzada por Editorial Planeta.

Echegaray, de 45 años, fue protagonista de una veloz carrera en varios de los principales organismos de control del Estado que no hubiera sido posible de no mediar una decisión del matrimonio Kirchner. En las paredes de su despacho cuelgan casi dos docenas de diplomas de nulo valor académico. Falta solo uno que justificaría tan veloz ascenso: aquel que lo acreditaría como brazo ejecutor de ciertas decisiones políticas del kirchnerismo de paladar negro.

 

 

 

“Fuera de Control” reconstruye la vida pública de Echegaray, un funcionario clave durante los gobiernos que se sucedieron desde 2003. El personaje es casi una excusa: su derrotero simboliza el menosprecio que sienten quienes gobiernan la Argentina por los trabajadores del propio Estado, por la ética y transparencia en la función pública y por la construcción de políticas orientadas al bien común. “Fuera de Control” muestra una cara oculta del kirchnerismo, la que hoy muchos no desean ver.

El trabajo confirma, con testimonios suficientes y una serie de pruebas concretas, que el actual titular de la AFIP recibió formación militar en tiempos de la dictadura, dentro de la Marina. Y que cuando en 1984 amanecía el período democrático, como flamante guardiamarina, se dedicaba a hacer “bailar” a jóvenes cadetes del Liceo Naval de Necochea.

Reconstruye también su período como estudiante de abogacía en Mar del Plata, durante el cual participó activamente de la agrupación liberal UPAU y realizó una encendida defensa de la junta militar que en aquel momento era sometida a juicio. En Punta Alta, su ciudad natal, integró además las filas de la UCeDé de Alvaro Alsogaray, principal soporte ideológico de la ola privatizadora de los noventa. Pero fue declarado “persona no grata” hasta por sus camaradas de militancia.

“Fuera de Control” nos muestra al abogado mediocre de pueblo que no duda en intentar cobrar judicialmente a un ex amigo un pagaré con firmas falsificadas. O a aquel que participó de una fenomenal estafa a sus vecinos, enmascarada en un proyecto para la reconstrucción de Kuwait tras la guerra del golfo en 1991. Nos habla de aquel joven profesional que debe casi huir de su pueblo para buscar refugio en la fría Río Gallegos.

Echegaray, empleado aduanero que se proclamaba “cavallista” hasta 1996, abrazó allí con ahínco la causa kirchnerista. Y por eso en 2004 fue enviado a la ciudad de Comodoro Rivadavia con una misión: evitar avances en una investigación aduanera sobre la pesquera Conarpesa, una de las principales aportantes a la campaña presidencial de Néstor Kirchner.

La investigación periodística demuestra que servicios similares fueron prestados por el funcionario cuando finalmente accedió al mando de la Aduana, en 2004. El caso Southerns Winds sucedió a los pocos meses de iniciado ese mandato. En aquel episodio en que se detectaron 800.000 dólares en una valija llegada desde Venezuela, su intervención fue clave para que Guido Antonini Wilson pudiera dejar el país y todo quedara enmarcado como una sencilla contravención aduanera.

“Fuera de control” también devela detalles desconocidos del acceso de Echegaray a la cima de la AFIP. El ex administrador Alberto Abad fue removido inmediatamente después de que se detectara el “hackeo” masivo de computadoras de la Aduana, que permitían avisar a ciertos operadores sobre posibles controles de sus cargamentos.

Tras aquel escándalo Echegaray recaló en la ONCCA, el organismo que repartía subsidios por 3.500 millones de pesos. “Fuera de Control” hace un detenido repaso de cómo los sucesivos actos de corrupción y discrecionalidad que se cometieron allí hicieron implosionar al único organismo del Estado con capacidad para ejecutar políticas para el sector agropecuario, a punto tal que la presidenta Cristina Kirchner decidió disolverlo a principios de 2011, como una curiosa manera de barrer el escándalo bajo la alfombra.

Ya con Echegaray dentro de la AFIP, el libro se detiene en licitaciones sospechosas, concursos arreglados, la persecución al personal estable del organismo, la existencia de “trabajadores esclavos” dentro del sector público, la paralización o dilación de investigaciones millonarias iniciadas por el propio organismo contra presuntos evasores, como aquella que tiene en la mira a varias empresas patagónicas vinculadas con el kirchnerismo. Hace hincapié en la estructura de funcionarios que secundan a Echegaray, algunas evidentes incompatibilidades y ciertos negocios paralelos que se realizan desde el principal organismo de control del país. También, como en el caso del allanamiento al diario Clarín, aborda la utilización de la AFIP con fines de persecución política.

Sobre el autor

Matías Longoni (La Plata, 1968) es periodista desde 1993. Se formó en la redacción de la agencia estatal de noticias Télam y en 1998 ingresó a Clarín. Especializado en la información política y económica del sector agropecuario, integra el plantel de redactores de la sección El País de ese diario y conduce el programa de radio y televisión Bichos de campo. Es integrante del Círculo Argentino de Periodistas Agrarios (CAPA) y del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA). Buena parte de las investigaciones periodísticas que dieron origen a este libro fueron premiadas en las ediciones 2010 y 2011 del Congreso Latinoamericano de Periodismo de Investigación (Colpin). “Fuera de control” es su segundo libro.