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En estos cruentos tiempos modernos, desde hace un tiempo a esta parte, la violencia de género y no de género venía dejando como saldo huérfanos que quedaban librados a su suerte por no ser contemplados por el sistema. A partir de ahora ya no será así.

Hijos e hijas menores de mamá o papá presos por matar a papá o mamá, hasta hoy, quedaban desamparados a la buena de Dios, sin ningún tipo de protección social o económica que les permitiera enfrentar la vida en un merecido estado de derecho.

Esto fue hasta estos días en que se promulgó la ley 27.452, más conocida como Ley Brisa, la cual establece una reparación económica para los niños y adolescentes, de forma de que estén protegidos por un régimen de pagos cuando fueran hijos de uno de un progenitor muerto por el otro y este resulte procesado y/o condenado.

Cabe recordar que la ley tiene su inspiración en el caso de Brisa, quien, jubto a sus hermanos mellizos, fueran hijos de Daiana Barrionuevo, una joven de 24 años que fue asesinada a golpes en diciembre de 2014 por su ex, Iván Adalberto Rodríguez, padre de los gurises.

A raíz de este crimen, Rodríguez resultó condenado en 2017 a prisión perpetua, y los gurises quedaron a cargo de su abuelo materno, quien, al no poder mantenerlos, recurrió a los medios de prensa e instaló la problemática en la sociedad.

Ahora, a partir de esta ley, la reparación económica será un equivalente a un haber jubilatorio mínimo que deberá ser abonado por el Estado Nacional mensualmente y será considerado como de atención integral, compatible con asignaciones familiares.

Para completar la protección, la ley establece una cobertura integral de salud que deberá cubrir todas las necesidades de atención de salud física y psíquica de los niños, junto con el seguimiento y control por parte del Ejecutivo.

Gualeguay21