Nadie sabe esto mejor que Macri. Perder y que vuelva el populismo kirchnerista significaría destruir lo construido con tanto sacrificio y darle el gusto a los poderes económicos de que sigan haciendo con la Argentina y los argentinos lo que quieran, en su beneficio.

Pero, en un mapa donde, domingo a domingo, las provincias se van pintando de azul, la cosa se complicaba. Si Macri quería insistir con él mismo como Presidente, el Vice tenía que ser alguien potoca. Alguien que, definitivamente, no podía ser del radicalismo. Ésto lo sabían hasta los propios radicales.

Bueno, pero nadie se imaginaba que podría ser Miguel Ángel Pichetto. Cierto. Los yuppies craneotecas amarillos por algo lo eligieron, y por algo le dieron luz verde Rodríguez Larreta, Vidal, Durán Barba y la propia Carrió. Los avales no fueron pocos, pergaminos le sobran. Originalmente, el nombre salió de un sector del radicalismo.

Respecto de los pergaminos, vale recordar que este abogado nativo de Banfield y adoptado por Río Negro tiene una dilatada carrera política desde la recuperación de la democracia. Por aquel entonces se inició como concejal en la ciudad rionegrina de Sierra Grande, para luego llegar a Buenos Aires después del 2000, pasando por el menemismo, el duhaldismo y el kirchnerismo.

Tal es así que Pichetto es senador nacional desde 2001, reelecto en 2007 y en 2013, y, desde 2015, con la derrota del kirchnerismo y el inicio del gobierno de Cambiemos, ha demostrado una sintonía política particular con el oficialismo que lo alejó del populismo de Cristina.

Más allá de esos detalles, éste peronista, que presidió el bloque de senadores del PJ desde 2003, y quien hoy está distanciado de la ex presidente Cristina Kirchner, se caracteriza por su respeto por la institucionalidad y la república.

Por lo tanto, no es difícil imaginar que Macri no dudó mucho frente al escenario que se va dando en las provincias, con mayoría peronista no k, contando con Buenos Aires provincia y ciudad aseguradas, y con este perfil de peronista institucionalista y republicano apoyado por todos.

De las primeras declaraciones ya surge que el argumento para promover la figura de Pichetto como vice es su formación política y su perfil de peronista serio y confiable que puede captar la simpatía de todo el espectro dirigente del interior del país. De las respuestas a estas declaraciones surge que es una fórmula atrevida a la altura del desafío de ganar o ganar.

Norman Robson para Gualeguay21