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Esta vez, al igual que en las PASO, en el 70 por ciento de los centros de votación, los que cuentan con cobertura de red, se transmitirán los telegramas de donde se toman los resultados que se publican la noche de la elección, mientras que en los restantes seguirán siendo transportados por el Correo Argentino hasta las sucursales electorales digitalizadas, antes llamadas centros de transferencia de datos.

Desde el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, CIPPEC, organización independiente, apartidaria y sin fines de lucro dedicada a producir conocimiento político en la ciudadanía, señalaron que la cantidad de estos locales fue creciendo desde 2015, cuando eran 216, llegando este año a ser 1130.

De esta manera, una vez terminada la votación, el presidente de cada mesa abre la urna, saca los sobres, los abre, y saca las boletas con los votos, para calificarlos y contarlos en presencia de los fiscales de los partidos.

A continuación, vuelca los resultados de ese conteo en el acta de escrutinio y los transcribe en dos tipos de documentos: el telegrama y los certificados de escrutinio para los fiscales.

Luego, el presidente de mesa le entrega la urna, el sobre de actas y el telegrama al Correo Argentino, quien transmite estos últimos desde el centro de votación, o los transporta, digitaliza y transmite desde las ahora llamadas sucursales electorales digitales, antes centro de transmisión de datos.

Además, la empresa Smartmatic carga, suma y difunde los datos de los telegramas.

Ahora bien, cuando el voto sale del centro de votación, se dan dos procesos: el recuento provisorio a partir de los telegramas, y el escrutinio definitivo, sobre la base de las actas, que lo hace la Justicia Nacional Electoral a través de las juntas electorales en las elecciones generales.

Cabe señalar que la tardanza en transportar los telegramas desde los centros de votación hasta los centros del Correo, donde se digitalizaban y transmitían los telegramas, es uno de los factores que demoraron los recuentos provisorios pasados.

Desde CIPPEC también explicaron que el escrutinio provisorio cumple una función puramente informativa, mientras que sólo el escrutinio definitivo, que comienza 48 horas después de que termina la votación, tiene valor legal ya que se realiza sobre todas las mesas y con las actas de escrutinio que cada presidente de mesa confeccionó el día de la elección.

Por último, respecto de la confiabilidad del recuento de votos, CIPPEC cuenta con su Mapa de Confiabilidad de las Elecciones, una herramienta que les permite estudiar y monitorear la integridad de las elecciones, el cual, en 2015, ya demostró que el recuento provisorio fue exhaustivo, preciso y sin sesgo partidario, y que no se encontraron indicios de resultados.

Gualeguay21