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Ante la crisis social y económica profundizada por la pandemia, la cual empeoró aún más la vulneración de derechos que experimentan niñas, niños y adolescentes de nuestro país, donde más del 60 por ciento se encuentran en situación de pobreza, CIPPEC desarrolló un proyecto que apunta a alcanzar a los casi 1.2 millones que no reciben ayuda económica del Estado.

Según el documento "Ingreso universal para la infancia: más que la suma de las partes", elaborado por profesionales del Programa de Protección Social de CIPPEC, como en Argentina el Estado nacional transfiere dinero a las familias con niñas, niños y adolescentes por tres vías: la Asignación Universal por Hijo, las Asignaciones Familiares contributivas y la deducción del Impuesto a las Ganancias, una reforma gradual del actual esquema de transferencias de ingreso permitiría, aún atendiendo las restricciones fiscales, que la Argentina cuente con un ingreso universal a la infancia.

Según este trabajo, a pesar de los avances realizados en los últimos años para ampliar la cobertura del sector infantojuvenil, la situación se agravó por los efectos de la pandemia COVID-19 en los sectores más vulnerables, y una reforma gradual del actual esquema de transferencias de ingreso permitiría que la Argentina cuente con un ingreso universal para las niñas, niños y adolescentes.

El documento, que contempla inversiones de un 3 y un 5 por ciento del PBI en la próxima década, según dos modelos de aplicación, con diferentes presupuestos y distintas operatorias.

Uno de estos modelos apunta a universalizar la cobertura hasta alcanzar, en 2030, el valor de la Canasta Básica Total para los niños y niñas que hoy perciben AUH y aquellos de las tres categorías más bajas del monotributo, y el valor de la Canasta Básica de Alimentos para aquellos que perciben asignaciones familiares. El otro modelo considera que, independientemente de la situación laboral de las personas adultas, todos los niños deberían recibir la misma suma de dinero por parte del Estado, equivalente a la Canasta Básica Total.

Según explican desde CIPPEC, los dos modelos no constituyen un camino unívoco al fortalecimiento de la suficiencia y la cobertura de las transferencias a la niñez y la adolescencia, sino que identifica otras mejoras posibles que pueden ayudar al fortalecimiento de los esquemas de transferencias.

Éstas mejoras están orientadas a avanzar hacia la universalidad real de la cobertura aumentando la incidencia de los operativos territoriales articulados entre ANSES y los gobiernos provinciales y municipales, continuando con el trabajo mancomunado con las oficinas del Registro de las Personas en articulación con los efectores de salud, e invertiendo en el fortalecimiento de los sistemas de información.

El trabajo también habla de mejorar la equidad estableciendo responsabilidades, igualdad de género y digitalización, a la vez que propone un espacio fiscal que priorice a niñas, niños y adolescentes, y remarca el rol del Congreso y del Poder Ejecutivo en el incremento paulatino de las transferencias a la niñez y la adolescencia.

Por último, vale recordar que, aunque Argentina cuenta con uno de los sistemas de mayor cobertura de transferencias a familias con hijos en la región, este proyecto busca alcanzar a esa proporción importante de niñas, niños y adolescentes excluidos que aún no son alcanzados.

Gualeguay21