Para el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento, CIPPEC, el regreso a clases en la Argentina, lejos de ser un recorrido lineal, está marcado por intermitencias y adaptaciones a las estrategias, ya que la pandemia impone como nunca la necesidad de generar respuestas que se adecúen a la realidad de cada territorio y comunidad educativa.

Según la entidad, hoy, salvo los 22.537 estudiantes de La Pampa y Formoza que retomaron las clases presenciales, son 11.414.928 millones son los alumnos que concurren a los niveles inicial, primario y secundario de todo el país recibiendo su educación a distancia, con el riesgo de abandono escolar y pérdida de aprendizajes que esto implica, sobre todo en las poblaciones más vulnerables.

Para CIPPEC, planificar cómo pasar de este modelo de educación en aislamiento a uno de educación con distancia social es urgente, para lo cual la entidad propone cinco pilares sobre los cuales construir una estrategia de reapertura de escuelas. Éstos son los siguientes:

Espacios seguros. Los planes deben comenzar en aquellas áreas donde las circunstancias epidemiológicas lo permitan. Esto supone contemplar la diversidad de escenarios que puedan presentarse en un mismo territorio. Y allí donde la situación lo habilite, la actividad en las escuelas requiere la aplicación de medidas de distanciamiento social y de seguridad y el equipamiento de elementos de higiene.   

Justicia educativa. Con la presencialidad, el Estado recupera una herramienta clave para mitigar las desigualdades que la pandemia profundiza. En tanto recurso escaso, la presencialidad debe distribuirse con un criterio de justicia que priorice a los estudiantes que más lo necesitan, a quienes han estado desconectados y desprotegidos en tiempos de aislamiento.  

Flexibilidad. Un plan de reapertura de escuelas debe integrar como componente propio de su planificación los protocolos de intervención ante casos de contagio y cierre de un establecimiento. Tan importante como el protocolo de reapertura de las escuelas, es el de cierre.  

Creatividad. Para volver a las aulas es necesario ensayar soluciones creativas en relación al uso de los espacios y el tiempo escolar.  

Confianza. La participación de la comunidad educativa en espacios de diálogo y definición de los planes es necesaria para favorecer la asistencia de los alumnos y el cumplimiento de los protocolos ante eventuales complicaciones. 

Gualeguay21