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Según se aprecia de los últimas informaciones, la realidad que surge del descontrol imperante se complicaría estos días. Los once nuevos positivos que trascendieron ayer, varias docenas de estudios pendientes, más un número desconocido de aislados considerados positivos, insinúan un crecimiento exponencial de casos, en sintonía con lo que ocurre en la provincia.

Anoche trascendió, casi viralmente, que de doce muestras del viernes y sábado, once resultaron positivas para covid, llevando el total oficial a 35 casos. De éstos casos, en siete el nexo epidemiológico respondería a un caso de días pasados, y en dos a otro, mientras que los dos restantes no se sabría el nexo.

Del mismo modo, se supo que el Iosper cerró sus oficinas debido al resultado positivo de su médico auditor, una sospecha que existía desde el pasado 25 de agosto pero negada por las autoridades. Este positivo obliga al aislamiento del personal de la agencia local, quedando solo una guardia mínima para las urgencias.

Cabe recordar que al mismo tiempo que trascendió la sospecha sobre el médico auditor del Iosper, circuló la noticia de que un médico terapista de Rosario que cumple funciones en la UTI local había dado positivo, lo cual fue confirmado por las autoridades pero no dado a conocer.

Pero no sería solo la obra social estatal la afectada, según trascendió, uno de los empleados del frigorífico de aves local sería uno de los positivos, el cual podría haber contagiado a sus compañeros de trabajo.

Al mismo tiempo, aunque no en base a datos oficiales, se estima que serían muchas las muestras enviadas en espera de ser estudiadas, las cuales, de mantener la performance actual, aumentarían, en pocos días, los números locales. Todo ésto sin considerar la cantidad de contactos estrechos a los que, por decisión de las autoridades, no se les realizó el estudio correspondiente.

Frente a esta preocupante situación, el Intendente local, Federico Bogdan, convocó a una conferencia de prensa en el palacio municipal, la cual brindará en conjunto con las autoridades del Hospital San Antonio, seguramente para darle alguna explicación política al lógico resultado de la ausencia estatal que podría llevar a la ciudad a fase 1, tal como ocurrió en ciudades vecinas.

De este modo, la realidad sanitaria de Gualeguay comienza a adquirir dimensiones preocupantes ya imposibles de ocultar.

Gualeguay21