En la mañana de hoy miércoles, el Instituto Malbrán confirmó que Pablo, un gualeyo vecino de Islas del Ibicuy, y fallecido la semana pasada en Gualeguaychú, había muerto a raíz del hantavirus. "Lo mandaron a la casa porque era un estado gripal", lamentó su pareja.

Según la informacion oficial, el Instituto Dr. Carlos Malbrán, de Buenos Aires, confirmó que Pablo, un trabajador rural de 37 años, falleció por hantavirus, y afirmó que residía en la zona de Islas pero con actividad laboral en Gualeguay, y que había sido internado, en su momento, en clínicas privadas de Gualeguaychú.

De acuerdo a esos antecedentes, se desvinculó el caso de Pablo de aquellos ocurridos en Epuyén, Chubut, y se lo considera un caso autóctono.

En este sentido, la información oficial dice que en Entre Ríos emergen entre 6 y 10 casos todos los años, motivo por el cual, con el de Pablo, no se estaría en una situación de ningún modo diferente a la media histórica provincial.

En Entre Ríos, el vector suele ser un ratón silvestre, colilargo, que transmite el hantavirus a través de su orina y materia fecal cuando estos se secan, se hacen polvillo, y este ingresa al humano por la vía respiratoria, y no se conocen casos de contagio intrahumano.

Pero una cosa es la información oficial que repiten los medios y otra la que surge de conversar con quienes conocían a Pablo.

Según el relato de su pareja, Pablo, probablemente, convivió con uno de estos roedores en la casilla donde vivía en Puerto San Juan, a orillas del río, en Islas del Ibicuy. Allí trabajaba de peón rural manejando la hacienda de unos productores de Gualeguaychú.

Allí fue donde, en los primeros días del año, comenzó a sentirse mal y con fiebre, lo que lo obligó a visitar la Guardia del Hospital San Antonio el jueves 3 de enero. En ese nosocomio le bajaron la fiebre, lo medicaron como si se tratara de un estado gripal, y lo mandaron a la casa.

De vuelta en Ibicuy, retomó el trabajo, pero su salud se agravó y decidieron volver a Gualeguay. Esa vez no llegaron a destino, ya que a la altura de Médanos Pablo se puso peor, y, al informarle a sus patrones, estos dispusieron que fueran de inmediato a Gualeguaychú.

Al llegar a esa ciudad, Pablo fue atendido en una clínica privada y, de ésta, fue derivado a la Terapia Intensiva del Hospital San Lucas, donde se lo trató pero sin resultados positivos. Al sospecharse que podría tratarse de un caso de hantavirus, cumpliendo con los protocolos epidemiológicos correspondientes, desde el hospital enviaron muestras al Instituto Malbrán.

Lamentablemente, Pablo falleció la semana pasada, dejando a una mujer y a su hijo. El joven fue velado y enterrado en Gualeguay, su ciudad natal, y hoy se supo que la causa de la muerte había sido el hantavirus.

¿Fue realmente el hantavirus?

Muchos se llenan la boca diciendo que salud pública es salud para todos, que es un derecho al que todos deben acceder, sin diferencias, sin preferencias. A veces, la historia demuestra que no todos tenemos las mismas oportunidades.

Norman Robson para Gualeguay21