Antes del mediodia de hoy martes, un cable de alta tensión se cayó a centímetros de las aguas del río Gualeguay, pero ninguna institución de la ciudad se molestó en alertar a la ciudadanía al respecto, sino que ésta se fue enterando por terceros conforme pasaron las horas.

Tal situación habría originado un supuesto comunicado de Prefectura Naval prohibiendo la navegación en la zona por el peligro que esto representaba para la vida de quienes estuvieran en el río en esa zona.

La noticia sobre esa supuesta prohibición fue recibida por la prensa local desde particulares o instituciones de General Galarza, Ceibas y desde el mismo Puerto Ruiz bastante después del mediodía, mientras que las entidades locales, que deberían alertar sobre tan sería contingencia, hacían silencio.

Frente a este trascendido, Gualeguay21 se trasladó hasta la zona y corroboró la existencia de un cable de alta tensión panzeado muy cerca de la superficie del río, representando un claro peligro para la zona.

Indiferentes a esto, ni la empresa Enersa, responsable del tema, ni la Prefectura, ni la Municipalidad, ni la Policía, ni los Bomberos, ni nadie de los que integran el famoso Comité de Crisis, algo así como Defensa Civil, fue capaz de informar, en tiempo y forma, a los medios, y, a través de éstos, a la comunidad, sobre la peligrosa situación.

Tan es así que, gente del Club Náutico, ignorantes de esta situación, con el agua a la cintura, se ocupaban este mediodía de remover todos los kayacs y piraguas de la guardería para llevarlos a tierra firme. Es de suponer que algún pescador hizo lo propio desde las costas cercanas hasta que, con suerte, fue advertido por alguien. Afortunadamente, no pasó nada.

¿Y si pasaba? ¿Quién se hacía cargo?

Es una vergüenza que una ciudad cabecera departamental, de 50 mil habitantes, como Gualeguay, tenga instituciones tan indolentes e irresponsables que no puedan poner a la ciudadanía en alerta frente a determinadas contingencias, y que ésta dependa de la solidaridad de las pequeñas ciudades vecinas.

Por último, solo cabe rezar que, a partir de ahora, alguien del Comité de Crisis imponga responsabilidad y se ordene un protocolo de alerta a seguir en casos eventuales como éste, algo que cualquier ciudad tiene y ejecuta en defensa de sus ciudadanos.

Norman Robson para Gualeguay21