En diciembre del año pasado, extraños robaron en la Escribanía Lacorazza. Dos semanas después, en conferencia de prensa, la Justicia y la Policía se jactaban de haber resuelto rápidamente el caso y con cinco detenidos. Hoy, las debilidades de la causa despiertan más dudas que certezas.

A casi tres meses del presunto robo, no se sabe qué robaron, menos se sabe cuanto, ni siquiera si robaron algo, mientras que de los detenidos, se corroboró que uno no estaba en Gualeguay al momento del robo, no hay pruebas suficientes de la participación de los otros, y habría participado un sexto desconocido que nadie sabe quién es.

O sea, el caso tan magistralmente resuelto, y anunciado con bombos y platillos por la Fiscal Josefina Beherán y el Jefe de Policía Marcos Schmuck, ahora parece que no estaba tan esclarecido, sino que, en el apuro de mostrarlo resuelto, cerraron apresuradamente un relato que parece difícil de probarse.

Tal es así que una de las principales dudas del caso es lo que robaron, si robaron algo, ya que ni la propia víctima se ha puesto de acuerdo en la cantidad y tipo de dinero robado en sus sucesivas declaraciones.

Sea como sea, lo cierto es que, a ciencia cierta, no hay pruebas sobre lo presuntamente faltante, ya que la supuesta víctima no ha podido acreditar su existencia, haya sido de su actividad inmobiliaria, o de lo ahorrado en toda su vida, o de algún otro origen.

Algo similar ocurre con las mujeres imputadas, a quienes no se les ha podido probar su participación, ni se ha podido asegurar que fuera su auto el que aparece en los videos, ya que no se visualiza la patente, sino que se lo vincula por un defecto en las luces.

Respecto del dinero encontrado en los allanamientos a sus domicilios, el cual también fue reconocido como los ahorros de una vida de trabajo, no se lo ha podido vincular a la escribanía en cuestión.

Por otro lado, uno de los sujetos detenidos, sindicado como coautor del crimen, pudo demostrar rápidamente, con videos y testimonios, que no estaba en Gualeguay al momento del hipotético robo.

Igual suerte corre el uruguayo, a quien las cámaras habrían descubierto metiendo en su camioneta los bolsos sacados de la escribanía, aunque ni él ni su vehículo fueron identificados, y, aunque así fuera, eso difícilmente alcanzaría para determinar si fue y qué fue lo que habría robado.

Por su parte, el quinto detenido, quien para los "investigadores" es quien perpetró el robo, no hay elementos que así lo certifiquen, así como tampoco hay indicios sobre una sexta persona que seguramente habría participado en el hecho.

De este modo, el tan esclarecido atraco para el dúo Beherán Schmuck en aquella conferencia de prensa parece venirse abajo, no solo por la fragilidad probatoria, sino porque no se dejó claro cómo se habría perpetrado el robo, dejando varios cabos sin atar.

Curiosidades

Las dubitaciones respecto del dinero supuestamente robado son definitivamente curiosas, y se podrían deber a que es de público conocimiento que dicha escribanía se dedicaría a la toma y colocación informal de dinero en diferentes monedas, y que dicha actividad no estaría encuadrada del todo dentro del correspondiente marco legal.

De ser esto cierto, y de lo importante que sería determinarlo para la causa, resulta también curioso que la Justicia le esté teniendo tantas consideraciones a una víctima que todavía no pudo acreditar ser víctima.

Del mismo modo, también es curioso que "una banda de Buenos Aires tan buscada", tal como lo definieron los propios investigadores, sea "capturada" en solo dos semanas por una policía del interior, y que haya sido tan inocente de ser filmada por las diferentes cámaras.

De todas maneras, resulta más que curioso que la Policía y la Justicia hayan "resuelto" el caso sin haber determinado quién realizó la inteligencia del robo.

O sea, quién brindó detalles sobre el botín, donde y cuando se encontraría en la escribanía, ya que de ninguna manera esos datos podrían haber sido sabidos por alguno de los detenidos, ni siquiera por las mujeres que habrían visitado la escribanía.

Por último, no fue menos curiosa la forma en que la Policía trató el tema, haciendo público detalles del caso a través de su Facebook y luego borrándolos, ni lo fue la mediatización del caso convocando a una conferencia de prensa, demostrando una total falta de seriedad y responsabilidad.

Norman Robson para Gualeguay21