En la noche de ayer martes, en el salón de la Biblioteca Popular, la joven Paula Armandola ofreció una conferencia sobre un proyecto de desarrollo de su autoria que viene presentando en toda la provincia. A pesar de la riqueza e importancia del contenido, el poder político brilló por su ausencia.

Paula asumió, hace un tiempo ya, el desafío de investigar, desarrollar y, más que nada, difundir un proyecto de desarrollo sustentable adecuado específicamente para nuestra provincia, estableciendo conceptos políticos indispensables para salvaguardar nuestro futuro.

A lo largo de su exposición, Paula destacó las ventajas competitivas que confieren a nuestra provincia sus más de 7 mil cursos de agua dulce, un recurso escaso en el mundo, y la necesidad imperativa de respetar los corredores biológicos, poniendo de relieve que somos nosotros los que debemos adaptarnos al medio y no el medio a nosotros.

En ese marco, presentó los 17 Objetivos del Desarrollo Sustentable establecidos por la Organización de las Naciones Unidas, entre los cuales 9 son directos y 8 indirectos, como los caminos comunes a recorrer para garantizar el futuro, y señaló que su proyecto sintetiza la forma en que Entre Ríos, según sus características particulares, puede contribuir a éstos.

Respecto de estas características, donde imperan 41.790 kilómetros de agua, más de tres vueltas al mundo, en un exquisito concierto natural de cuencas, Paula apunta a las ciudades, como impensadas fuentes de desorden, y, en general, al crítico uso de tierras, marcando pautas que pongan en sintonía a la provincia con los objetivos del mundo para el 2030: Entre Ríos 2030.

En otras palabras, la joven presentó su Modelo de Ordenamiento y Desarrollo Territorial Sustentable, y lo sometió al debate, lástima que el auditorio no fue el que merecía tan importante tema.

Paula disertó sobre las políticas públicas que deben nacer de los gobiernos para garantizarle un futuro a sus gobernados, pero a quienes gobiernan, y a los que quieren gobernar, no les interesó. Entre los presentes no había funcionarios políticos, ni legisladores, ni concejales, ni candidatos. Solo un par de dirigentes de la sociedad civil, un par de vecinos, y alumnos ansiosos por irse a su casa.

Siendo que las competencias se definen cuando se saben aprovechar las oportunidades, creo que en esta actitud desidiosa radica la postergación de nuestra sociedad. En la medida que nuestra clase política no se ponga a la altura de las circunstancias, o no la obliguemos a ello, nuestros hijos y nietos tendrán su futuro comprometido.

Somos Agua, dice el proyecto, del cual Paula dejó una copia encuadernada a cada uno que estuviera interesado, y qué más cierto que eso. Entre Ríos llamaron a la provincia, y no fue un capricho, pues entre arroyos vivimos.

Seguramente por eso, Juanele dijo de Entre Ríos: "No hay en tu tierra gracias sorprendentes de líneas, apenas si una suave melodía de curvas, pero tiene ella un encanto de mujer, de sencilla, de agreste belleza, vestida de un silencio verde y feliz de campo, toda húmeda de una alegría de arroyos, con una cabellera densa de árboles libres".

Eso lo escribió a principios del siglo pasado, y mucho de eso hemos perdido, pero aún algo de tiempo queda para recuperarlo y perpetuarlo de modo sustentable, solo de los entrerrianos depende, y la política es la única herramienta.

Norman Robson para Gualeguay21