Así tituló su queja un amante del río, un pescador sustentable que vive de la naturaleza, y formuló esas preguntas sin respuesta que conscienten la degradación de nuestro río, y, con ella, la de nuestro futuro. Preguntas que, sin responderlas, desnudan una patética realidad.

Acompañó su lamento con fotos escalofriantes sobre el exterminio íctico que tiene lugar en el Gualeguay. Cada vez que veo esas fotos recuerdo mi visita al Pantanal, Brasil, donde pesqué un hermoso manguruyú, de casi un metro, y apenas tuve tiempo de sacarme la foto. Allá, si matás a alguien capaz que zafás, pero si te agarran con pescado vas preso, sí o sí, un mes. No hay tu tía. Ni hablar si te agarran con un ciervito de los pantanos. Te linchan antes.

"¿Porqué?", se pregunta Lucas De Zan en su Facebook. Definitivamente, los porqués y las culpas poco sirven a la hora del daño consumado, pero unas y otras son, de una u otra manera, exclusivas del hombre, y es el mismo hombre el que deberá resolverlo. O sea, nosotros.

Si está bien o mal, se pregunta. Nada que atente contra la naturaleza, y, por ende, contra la vida, puede estar bien. Está mal, sin lugar a dudas, y está mal que el hombre lo consienta. O sea, está mal que lo consintamos nosotros.

Si es legal, se pregunta. Honestamente, la discusión legal puede superarnos. Pero la legalidad o no de los actos es una disposición del hombre, y si ésta es legal, atenta contra sí mismo. Por lo tanto, si es legal, que el hombre lo corrija. Y urgente. O sea, nosotros debemos ocuparnos de imponer el orden que garantice nuestro futuro.

Los originarios del Pantanal era también trabajadores, hasta que políticos responsables reconvirtieron su trabajo y lo hicieron sustentable. Hoy trabajan, son felices, y no arruinan el futuro. No me pregunten dónde se consigue ese tipo de políticos, no conozco ninguno, y miren que conozco muchos. Tal vez sea tiempo de que nosotros seamos los políticos que demanda esta situación.

El caso del Pantanal, como el de muchas ciudades del litoral argentino, demuestra que, sin lugar a dudas, se puede trabajar de forma sustentable. Sino miren la cantidad de lanchas que coinciden en Goya, en Esquina y en La Paz. Los modelos de reconversión sustentable de la pesca, para acabar con la depredación, son exitosos. Está probado. Tan probado como la ausencia explícita de desinterés de parte de la clase política. No es casual que por estos pagos, con el patrimonio natural que tenemos, no haya guardafaunas, ni controles eficientes, salvo para alguna foto. O sea, otra vez el orden, otra vez los políticos. Otra vez nosotros.

"¿Hasta cuando?", fue la primera pregunta de Lucas, y la respuesta, según lo que vemos, es que será así hasta que nosotros impongamos el orden. Hasta que tomemos consciencia y nos hagamos responsables, como políticos o como dirigentes intermedios, de hacer trabajar para lo común, y no para ellos, a quienes son responsables de esto.

Hace unos días, Paula Armándola, dirigente que lleva adelante el proyecto sustentable Entre Ríos Entre Arroyos visitó Gualeguay para dar una charla. Unas veinte personas. Ningún político, y muy pocos dirigentes estuvieron presentes. Eso muestra que el futuro no es.prioridad en la inmediatez del negocio político.

"¿Hasta cuando?", preguntó Lucas. Sin lugar a dudas, hasta que nosotros digamos basta, haciendo valer nuestros derechos, sin vedetismos, con gestión civil y civilizada.

Norman Robson para Gualeguay21