En la mañana de ayer martes, en la Sala de Audiencias de los Tribunales locales, el Tribunal de Juicios y Apelaciones dio a conocer los fundamentos sobre el veredicto por el cual condenó, de modo unánime, a 26 años de prisión a un padre que abusó sexualmente de su hija desde que era niña, relación de la cual tuvo cuatro hijos.

En el juicio, el tribunal encontró acreditado el abuso sexual reiterado, con acceso carnal vía vaginal, del padre sobre su hija desde que la misma tenía solo 11 años de edad, tanto en Gualeguay como en Buenos Aires, y hasta que, ya mayor de edad, pudo huir del sometimiento con las criaturas que resultaron de la relación.

Según el veredicto, se probó que se trató de un sometimiento de unos 15 años, durante los cuales el padre obligó a su hija a convivir con él, a mantener sexo regularmente, y a cumplir el papel de pareja, resultando de esta relación cuatro hijos que nacieron en la provincia de Buenos Aires.

Según el relato reconstruido por la fiscalía, el abuso comenzó en el 2004, cuando la niña tenía apenas 11 años, en Gualeguay, y, en el invierno de 2008, cuando la víctima tenía 15 años, quedó embarazada por primera vez, ocasión en la cual el padre se la llevó por la fuerza a una ciudad bonaerense.

A partir la coacción e intimidación a la que la niña fue sometida por el padre desde aquel momento, usufructuando su autoridad, poder y predominio absoluto, la víctima dio a luz tres criaturas más, los años 2011, 2013 y 2016.

Tal fue el sometimiento sufrido por la víctima que logró convencerla de que aquella relación de estricto y permanente control sobre todas sus acciones, haciéndola aparecer a terceros como su pareja, era algo normal. Tanto que logró mantenerla en secreto, sustraída de sus relaciones y familia en Gualeguay, amenazándola de modo permanente para que no se animase a romper el cerco físico y psicológico al que estaba sometida durante casi 15 años.

Finalmente, a fines de 2018, con el auxilio de quien después se convirtió en su pareja, y de su familia gualeya, pudo escapar de aquel infierno con sus hijos, llegar a nuestra ciudad y radicar la denuncia de tan aberrante historia, con los graves daños psicológicos sufridos.

En el curso de la investigación también surgió el grado de abandono y vulnerabilidad sufrido por la víctima en su niñez, lo que facilitó el accionar del padre abusando de ella, secuestrarla, ocultarla por tanto tiempo, y convencerla de que aquello era normal.

En base a todo esto, el Tribunal declaró al padre autor penalmente responsable de la comisión de los delitos de sustracción, ocultamiento y abuso sexual reiterado, agravado por el acceso carnal, y, a su vez, calificado por causar un grave daño a la salud, por su condición de ascendiente y por el aprovechamiento de la convivencia preexistente con una menor de 18 años.

Por estas calificaciones, el Tribunal lo condenó a una pena de 26 años de prisión efectiva, la cual deberá cumplir en la Unidad Penal 7 de esta ciudad una vez que la presente resulte definitiva, mientras tanto prorrogó su prisión preventiva en la misma unidad.

Gualeguay21