El pasado viernes, el club Tiro Federal de Gualeguay, entidad de 123 años de antigüedad, fue reinaugurado luego de una larga lucha de sus socios por ponerlo en condiciones edilicias y legales.

El club, fundado el 25 de mayo de 1896, fue cerrado en 1998 por la denuncia de un vecino, quien señaló entonces que se escapaban los tiros. Ese reclamo fue atendido por la Justicia, la cual dictó su clausura.

En el año 2009, un grupo de vecinos, liderados por Sebastián Benedetti y Natalio Dell'Archiprette, convencidos de que la ciudad precisaba y merecía un lugar dedicado al tiro, rescataron los documentos custodiados por el armero Omar Chesini y pusieron manos a la obra en la recuperación del club para la comunidad.

De este modo, fueron limpiando la entidad, pusieron la personeria juridica al día, actualizaron los registros tributarios, contrataron los seguros correspondientes y lograron todas las habilitaciones necesarias. Incluso aquella otorgada por la ANMaC, Agencia Nacional de Materiales Controlados, ex RENAR, entidad responsable de registrar, fiscalizar y controlar toda la actividad vinculada con armas de fuego dentro del territorio nacional.

Para calificar en las habilitaciones, la entidad debió remodelar lo edilicio, readecuando el sector de tiro con seis pedanas, dos parabalas de hormigón forrados en madera para evitar rebotes, y un espaldón final de 5 metros de tierra, con una pared final de 30 cms. en ladrillo común. Esta infraestructura hace que la práctica de tiro sea totalmente segura. A la par de este sector de tiro, fue construido otro para armas de aire comprimido y PSP, y estaría en los planes de la entidad agregar un sector para la práctica de arquería.

Operativamente, la Comisión Directiva del club estableció un protocolo de operación por el cual solo se puede tirar al blanco ante la presencia de los instructores de tiro de la entidad, presentando los carnets de legítimo usuario y de tenencia del arma a utilizar, y utilizando anteojos y protección auditiva.

Terminada la infraestructura y obtenidas las habilitaciones, el club mantuvo conversaciones con las fuerzas de seguridad para que su personal pueda utilizar las instalaciones para práctica y entrenamiento en el uso de sus armas reglamentarias, a la vez que estableció un sistema de cuotas para que los civiles puedan tomar cursos y practicar tiro. La cuota fue establecida en 150 pesos.

Respecto del ruido, si bien éste se filtra hacia afuera, no calificaría como ruido molesto, ni alteraría la paz de las mascotas, y los vecinos se manifestaron conformes con la presencia de la entidad.

De esta manera, la sociedad de Gualeguay recupera una valiosa entidad que se encontraba sepultada desde hace 20 años y la pone a disposición de los interesados y las fuerzas de seguridad. Este hecho fue celebrado por la Federación Entrerriana de Tiro y los clubes de otras ciudades de la provincia.

Persecución

Cabe señalar que la entidad fue cerrada en 1998 por las denuncias de un vecino que, casualmente, se desempeñaba en la Justicia local y estaba interesado en comprar los terrenos aledaños a su propiedad.

Cuando Benedetti y Dell'Archiprette comenzaron la recuperación del club para su reapertura, este vecino inició una intensa persecución con compulsivas denuncias en la Justicia, en agencias del Estado y en la misma Municipalidad, en un afán de impedir que avanzaran en sus intenciones.

A pesar de las trabas interpuestas por este vecino, hábil conocedor de todos los recursos legales, los justos y los injustos, lograron completar todas las obras y los registros requeridos. De todas maneras, días antes de la inauguración, este vecino interpuso una nueva medida en la Justicia para impedir que se abra el club.

Gualeguay21