El pasado sábado tuvo lugar la primera luna de nuestros Corsos Gualeyos. La misma tuvo una buena convocatoria de público que se vio sorprendido, principalmente, por los variados problemas con el sonido, y por no poder apreciar completa a ninguna de las tres comparsas. El corso empezó con el pie izquierdo.

Luego de la media hora inaugural, a la primera de las comparsas, Samba Verá, se la vio muy incompleta, sin plumas, ni trajes destacados, mientras que su prestigiosa banda, que acostumbraba enloquecer a las tribunas, está vez no pudo lograrlo.

Si bien esto último pudo obedecer a los problemas de sonido, lo cierto es que, al cabo de su desfile, la comparsa de Barrio Norte dejó mucho que desear. En este sentido, las excusas se concentraron en que no se había podido terminar con todo, que se habían robado las plumas, y que el director había tenido un problema de salud que le impidió estar presente junto a la misma. 

La segunda comparsa, K'rumbay, se demoró un rato excusándose en un controvertido pronóstico de lluvia, aunque, bien arriba, el público pudo apreciar como brillaba una hermosa luna llena.

Amparados en ese presunto riesgo, y recordando los daños económicos sufridos por la lluvia de la última noche del año pasado, que el pueblo les pagó, decidieron desfilar sin espaldares ni portadas, privando, innecesariamente, al público presente de un importante argumento del espectáculo por el cual habían pagado. 

Finalmente, con los antecedentes de las dos primeras comparsas, Si Sí decidió, también, desfilar sin plumas, terminando de pasar apenas unos minutos después de las tres de la madrugada, sin que lloviera en ningún momento.

El sonido, a lo largo de toda la noche, cometió errores propios de un servicio que llegó a la noche del debut sin ensayar. A pesar de los tres ensayos generales, uno de cada comparsa, el servicio, aparte de los acoples, las saturaciones y otras fallas, no sabía que al locutor tenía que darle voz durante toda la pasada, error que repitió las tres veces.

Según se supo después, este año, en lugar de contratar al mismo del año pasado, que había estado a la altura del evento y ya sabía de qué se trataba, este prestador habría resultado seleccionado a partir de una nueva licitación, siendo más barato que el otro.

Más allá de todo esto, el público hizo que la fiesta fuera fiesta y supo divertirse igual, a la vez que, de lo poco expuesto por las tres comparsas, se pudo intuir que este 2020 puede ser el año de K'rumbay, seguida muy de cerca por Si Sí y de lejos por Samba Verá.

Por último, vale señalar que la canción del carnaval recibió una buena acogida entre el público, aunque no se la volvió a escuchar a lo largo del resto de la noche, mientras que, también, vale apuntar que las tres reinas no se sacan ventaja en cuanto a belleza y glamour, y que cada comparsa mantiene los argumentos que las destacaron en el pasado.

Entre pases y ausencias, algunas cosas que sorprendieron y gustaron fueron la embajadora de la música de Samba Vera, exquisitamente delicada, la nueva pasista de batucada de Si Sí, a la altura del cargo, el tema elegido por K'rumbay, todo un desafío, la batucada de gala, el grupo con la diez de la selección, y un duende de momo o un momo de duende que supo llegar a la tribuna.

Un párrafo en especial para la madrastra de Blancanieves que se quebró la muñeca y, no solo siguió hasta el final, sino que ya adelantó que estará presente las próxima noches. Un ejemplo más de esa pasión tan común a los integrantes que hacen nuestro carnaval. Y, como no podía ser de otra manera, unas palabras para los clásicos y clásicas, aquellos que, aunque pasen los años, no faltan, ni faltarán. Esos que hoy salen con las hijas y no hay dudas de que saldrán con sus nietas, esas que mantienen sus encantos a pesar del tiempo, esos que no dudan en subirse a una carroza con tal de seguir dándole ritmo al carnaval.

Bueno. Fue solo la primera noche, y ya esperamos ansiosos lo que nos depare la segunda luna, sin dudas de que será mejor que la primera y peor que la tercera.

Norman Robson para Gualeguay21