Gualeguay tuvo una nueva noche de Corso, la tercera, y fue una fiesta de principio a fin, donde el ritmo impuesto por bandas y batucadas, el color de los vestuarios y carrozas, y la espuma como manifestación de exultante algarabía, fueron los artífices de una gran noche de carnaval. Una fiesta que superó en todo las primeras dos noches.

Ya con una gran afluencia de público desde un principio, pasadas las 22 horas arrancó la tercera luna de los Corsos gualeyos. Una velada de fiesta en la que SiSí abrió el desfile con su esplendoroso glamour, la siguió Samba Verá poniendo de pie al público de inicio a fin, y cerró K'rumbay sin dejar decaer la fiesta y desplegando todo su elaborado contenido.

Así fue que rompió el hielo de una cálida noche la "Topadora del Carnaval", con su imponente estructura y sus glamorosos cuadros. Una comparsa muy bien elaborada en la que se destacó un plantel de integrantes que desplegó a lo largo del circuito una ordenada representación de la cruda magia de los cuentos.

En ese marco, entre plumas, brillos y bailarines, se destacaron su incansable momo, su experimentada pareja de baile, una embajadora de la música que se agiganta noche a noche, y un cierre de excelencia: un exquisito ballet de batería, una pasista de batucada de primerísima calidad, y un ejército de soldados romanos que sabe como hacerlas bailar.

Consumada la primera presentación, llegó "La Norteña", la cual sorprendió haciendo explotar de alegría las tribunas, solo a fuerza de buena música y la contagiosa pasión desplegada por sus integrantes. Una comparsa que no llegó a los Corsos como se esperaba que llegara, falencias que la postergan estructuralmente, pero que su gente, a pura buena onda, supo suplir y colocarla a la altura de la fiesta.

Con ese marco, el momo la remó de principio a fin, al igual que los integrantes, quienes, junto con la banda, hicieron olvidar al público de sus carencias, haciéndolo celebrar con espuma mientras coreaba todos los temas que propuso la banda. Se destacaron, nuevamente, su deliciosa embajadora de la música y su experimentada pasista de batucada.

Finalmente, llegó la hora de cerrar la noche y le tocaba a K'rumbay. El desafío de la.ckmparsa de San Lorenzo fue sostener el clímax de algarabía dejado por La Norteña. Un reto que supo superar y acompañas con una majestuosidad propia de una gran comparsa.

Con un imponente volumen de espaldares y plumas, más trajes y brillos, y una carroza dinámica que dio vértigo, se destacaron, entre el comprometido cuerpo de integrantes, el cuadro tanguero, con una embajadora de la musica muy bien acompañada por la banda, y un cierre argentino con pasistas de gran categoría.

Vale señalar que ni las reinas, ni las embajadoras de la música, ni las pasistas de batucada, logran sacarse ventaja, y el público que se deleita a su paso no sabe con cuál quedarse. Del mismo modo, las bandas y las batucadas tampoco se dan tregua, mientras que en infraestructura, la temporada 2020 se dirime entre SiSí y K'rumbay. Por último, el espíritu del carnaval, de mantenerse lo expuesto esta última noche el resto del carnaval, tiene dueño

Las perlas negras se mantienen firmes. El sonido sigue igual, sino peor, y la política de imágenes de la organización excluye del circuito a los medios locales, a la vez que sí habilita a terceros desconocidos a tomar fotos y filmar. Se desconoce el mecanismo de favores y castigos aplicado por la Secretaría de Turismo en este sentido.

Norman Robson para Gualeguay21